Un comienzo: mientras la ciudad sigue el ritmo de los caballos rojos
y mastican los jardines sus goteras melancólicas…
y lo he tomado prestado por el agua de coco,
y se han llenado las fachadas de atardeceres y los versos de lirones...
y también por esa fuente que sonríe a las cerámicas
y por esas entregas de la fauna y los amigos
y por lo que diría ese gigantesco árbol que da la paz:
esa paz sólida y ese tacto del sueño.
y mastican los jardines sus goteras melancólicas…
y lo he tomado prestado por el agua de coco,
y se han llenado las fachadas de atardeceres y los versos de lirones...
y también por esa fuente que sonríe a las cerámicas
y por esas entregas de la fauna y los amigos
y por lo que diría ese gigantesco árbol que da la paz:
esa paz sólida y ese tacto del sueño.