eenciso
Poeta fiel al portal
La penumbra oblicua cual rebaño de las emociones penetrantes nos guarda,
sirviendo el vino dibujamos con la mirada la tormenta en los labios;
las escaleras se agitaron y montamos sobre el lomo zigzagueante,
sobre las nubes de la habitación, nuestras ganas caen suavemente
como la araña doméstica que desde del techo desciende por su carnada;
La otra dimensión está brillando debajo de los botones, nos apresuramos
fieles a nuestro arraigo, al espejo de nuestras retinas, a Neptuno
y al péndulo que nuestras manos juntas baten…
Pienso, en cómo rompe el cristal un puño, y creo firmemente que así aterriza el día,
la mañana emerge como un cetáceo desde el fondo de la noche,
te beso, aparco las maletas y estiro el peine que no alcanzas. Estás casi lista.
Pero, pasa otra vez…
sirviendo el vino dibujamos con la mirada la tormenta en los labios;
las escaleras se agitaron y montamos sobre el lomo zigzagueante,
sobre las nubes de la habitación, nuestras ganas caen suavemente
como la araña doméstica que desde del techo desciende por su carnada;
La otra dimensión está brillando debajo de los botones, nos apresuramos
fieles a nuestro arraigo, al espejo de nuestras retinas, a Neptuno
y al péndulo que nuestras manos juntas baten…
Pienso, en cómo rompe el cristal un puño, y creo firmemente que así aterriza el día,
la mañana emerge como un cetáceo desde el fondo de la noche,
te beso, aparco las maletas y estiro el peine que no alcanzas. Estás casi lista.
Pero, pasa otra vez…