PENSAMIENTOS DE UNA NOCHE CUALQUIERA
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse,
De mirar hacia las esquinas,
Con los ojos por delante.
Soy un honesto paisaje urbano
Decorando a un gran cuadro pictórico,
Lleno de cálidas sonrisas, ardientes manos,
Tocando el cielo azul harto harmónico.
Por delante de nuestros párpados vemos divagar
A una persona y otra. A una y otra.
Nunca me he parado a pensar
Cuando esos viajeros se agotan.
Viajo en un tren sin raíles
Perdido entre mis inertes elucubraciones.
Son planes inverosímiles
Que me llenan de preocupaciones.
Pensar por pensar, esa es la cuestión.
No lo escribió Shakespeare, lo hizo un ruiseñor.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse.
Le escribo a los cuatro puntos cardinales:
A ti, norte, te digo:
Nunca vayas donde haga frío.
Y a ti, sur:
Llévame contigo.
Al este:
que con coraje,
Viento en popa a toda vela,
Escribía mi fiel Espronceda,
Siempre se termina el viaje.
Al oeste:
Donde las playas empiezan,
Más allá de Portugal,
Bañadas por agua, hasta América,
Allí radica mi mal.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse.
¿Por qué, Dios que no te creo,
Todos, menos yo, se enamoran?
Será, amigo mío,
Porque la vida es corta.
Todos se enamoran y yo no,
Mi hora llegará el mismo día
En que los puertos cierren sus muelles
Todos se enamoran, y mi corazón
Llora en la triste letanía
De los muelles cerrados de un puerto.
Sabed que la mejor palabra
Se alcanza estando en soledad.
Es un precio muy caro
Que para escribir, hay que pagar.
Estoy tan condenado
Como una flor en su tiesto.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse.
¿Y qué nuevas de los que opinan
Que enamorarse es para tontos?
Yo estoy entre dos aguas,
Cerca de un pozo sin fondo.
Un buen amigo mío decía:
Por la boca muere el pez
Y yo siempre le digo:
De esta agua no beberé.
Sigo siendo un pasajero sin billete
En un tren de enamorados
En una tierra que gira sin rumbo fijo
Y agrupa a las personas dos a dos.
Cuando pase el revisor
Me expulsará al infinito
De un mundo angustiado
De poetas sin suerte.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse,
Quizás será por lástima,
Quizás será por hambre.
De no saber enamorarse,
De mirar hacia las esquinas,
Con los ojos por delante.
Soy un honesto paisaje urbano
Decorando a un gran cuadro pictórico,
Lleno de cálidas sonrisas, ardientes manos,
Tocando el cielo azul harto harmónico.
Por delante de nuestros párpados vemos divagar
A una persona y otra. A una y otra.
Nunca me he parado a pensar
Cuando esos viajeros se agotan.
Viajo en un tren sin raíles
Perdido entre mis inertes elucubraciones.
Son planes inverosímiles
Que me llenan de preocupaciones.
Pensar por pensar, esa es la cuestión.
No lo escribió Shakespeare, lo hizo un ruiseñor.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse.
Le escribo a los cuatro puntos cardinales:
A ti, norte, te digo:
Nunca vayas donde haga frío.
Y a ti, sur:
Llévame contigo.
Al este:
que con coraje,
Viento en popa a toda vela,
Escribía mi fiel Espronceda,
Siempre se termina el viaje.
Al oeste:
Donde las playas empiezan,
Más allá de Portugal,
Bañadas por agua, hasta América,
Allí radica mi mal.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse.
¿Por qué, Dios que no te creo,
Todos, menos yo, se enamoran?
Será, amigo mío,
Porque la vida es corta.
Todos se enamoran y yo no,
Mi hora llegará el mismo día
En que los puertos cierren sus muelles
Todos se enamoran, y mi corazón
Llora en la triste letanía
De los muelles cerrados de un puerto.
Sabed que la mejor palabra
Se alcanza estando en soledad.
Es un precio muy caro
Que para escribir, hay que pagar.
Estoy tan condenado
Como una flor en su tiesto.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse.
¿Y qué nuevas de los que opinan
Que enamorarse es para tontos?
Yo estoy entre dos aguas,
Cerca de un pozo sin fondo.
Un buen amigo mío decía:
Por la boca muere el pez
Y yo siempre le digo:
De esta agua no beberé.
Sigo siendo un pasajero sin billete
En un tren de enamorados
En una tierra que gira sin rumbo fijo
Y agrupa a las personas dos a dos.
Cuando pase el revisor
Me expulsará al infinito
De un mundo angustiado
De poetas sin suerte.
Me estoy enamorando de la rutina
De no saber enamorarse,
Quizás será por lástima,
Quizás será por hambre.