sebi
Poeta recién llegado
Pequeña
Fueron aquellas tardes
cuando te imitaban las auroras
y la tierra huérfana
sentía a tu paso las caricias
de una madre.
El amor te ofrecía riquezas
que descansaban en tesoros
de jazmines y violetas.
Tu sombra estaba hecha de ilusiones,
y tus ojos parecían estrellas.
Eras para la primavera
su más fiel amante y compañera.
Eras pequeña,
y hablabas el lenguaje de una sílfide;
tan bien, cómo siendo de ellas, la primera.
Sabías más del amor
de lo que el mundo aparentaba.
¡Ah, cuántos hay que ignoran
la nostalgia de la rosa desterrada,
que vivió ofreciendo vida
a quien mendigaba en su morada!
Tú, niña
fuiste una rosa enamorada.
Rosa enamorada,
que por virtudes superiores
a cualquier término,
fue abandonada.