Polver
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Pequeñas confusiones
Escupen su ira los viejos verdes
con la niña que por un par de horas compraron,
tiran las perras a sus fetos entre la basura
como desechos inservibles,
merodean las putas por la banqueta;
con las tetas de fuera y la piel lujuriosa.
El amor está ardiendo entre la mierda.
Todo está ardiendo como papel.
No hay límites, no hay moral, no hay control.
Se contonean los maricas con la cadencia
de una stripper en el putero,
la pornografía, cada vez más dura,
se vende como dulces a los niños,
exhibicionistas marchando en cada calle
con sus estúpidas exigencias,
ancianos rebajados a limosneros
para sobrevivir en un mundo de magnates.
Alcohol, mujerzuelas, drogas, libertinaje.
Oscuridad, costras de mugre, indecencia.
Estamos ardiendo sin darnos cuenta.
Los bares están repletos de dolor,
los congales desbordan necesidad,
los rostros están cansados, desilusionados, afligidos.
Las llamas se están extendiendo a los sectores
más inocentes, están calcinando la bondad restante.
Niños armados, matando por un dios
que no existe, que no los ha de salvar,
que no los quiere; matando por una mentira,
chiquillas abandonadas con chiquillas en brazos,
sacerdotes ardiendo de lujuria.
Tiraderos de carne humana, huesos, brazos, cabezas.
Fuego bajo las cunas de los recién nacidos,
llamas arrasando hasta el alma, la esperanza, la fe,
cadáveres desfigurados arrastrándose
a través de esto, intentando huir, gritando, muriendo lentamente.
Todo está ardiendo; sentimientos de papel,
dulzura disfrazada, tolerancia invisible, inocencia
Las putas están ardiendo, politiquillos sonrientes,
maricas, afeminados, lesbianas, magnates.
Nos hacemos cenizas a pasos monstruosos,
caemos en el olvido a bocanadas,
ardemos sin descanso y apenas nos damos cuenta,
apenas hacemos algo, apenas buscamos salvarnos
Apenas nos escondemos detrás de pequeñas confusiones.
Escupen su ira los viejos verdes
con la niña que por un par de horas compraron,
tiran las perras a sus fetos entre la basura
como desechos inservibles,
merodean las putas por la banqueta;
con las tetas de fuera y la piel lujuriosa.
El amor está ardiendo entre la mierda.
Todo está ardiendo como papel.
No hay límites, no hay moral, no hay control.
Se contonean los maricas con la cadencia
de una stripper en el putero,
la pornografía, cada vez más dura,
se vende como dulces a los niños,
exhibicionistas marchando en cada calle
con sus estúpidas exigencias,
ancianos rebajados a limosneros
para sobrevivir en un mundo de magnates.
Alcohol, mujerzuelas, drogas, libertinaje.
Oscuridad, costras de mugre, indecencia.
Estamos ardiendo sin darnos cuenta.
Los bares están repletos de dolor,
los congales desbordan necesidad,
los rostros están cansados, desilusionados, afligidos.
Las llamas se están extendiendo a los sectores
más inocentes, están calcinando la bondad restante.
Niños armados, matando por un dios
que no existe, que no los ha de salvar,
que no los quiere; matando por una mentira,
chiquillas abandonadas con chiquillas en brazos,
sacerdotes ardiendo de lujuria.
Tiraderos de carne humana, huesos, brazos, cabezas.
Fuego bajo las cunas de los recién nacidos,
llamas arrasando hasta el alma, la esperanza, la fe,
cadáveres desfigurados arrastrándose
a través de esto, intentando huir, gritando, muriendo lentamente.
Todo está ardiendo; sentimientos de papel,
dulzura disfrazada, tolerancia invisible, inocencia
Las putas están ardiendo, politiquillos sonrientes,
maricas, afeminados, lesbianas, magnates.
Nos hacemos cenizas a pasos monstruosos,
caemos en el olvido a bocanadas,
ardemos sin descanso y apenas nos damos cuenta,
apenas hacemos algo, apenas buscamos salvarnos
Apenas nos escondemos detrás de pequeñas confusiones.