tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Orbitando en derredor de mi mismo, observo insipiente imágenes y sombras de un pretérito incondicional, vertiginoso el pulso adopta una postura visiblemente álgida y letal, marcando cada segundo al compás de un metrónomo sideral.
Las largas caminatas de mi percepción huraña, huyendo por los túneles contiguos a la sala de los sueños, demuestran categóricamente un desfasaje de criterios, a la hora de la resignificación de hipótesis, de irrealidades emocionales.
El prepucio emotivo de algunos de mis pensamientos, gira entorno a un vacío ígneo, que arranca desde la irreversalidad de mi tiempo vivido.
Colocando al pasado potencialmente sin retorno, con solo la compañía sigilosa de una subjetividad metafórica dirigida a los recuerdos. Infundado en pequeños viajes a mi mismo.
La memoria recopila simbologías y representaciones, importando imágenes procesadas, enviando eyecciones a las absolutidades de mi infinito encefálico.
Desde allí provocará confusiones con el presente y debilitará mi capacidad de reconstrucción de ilusiones.
Y para eso tengo solo trozos de nostalgia, furia y caramelo, que mi mente sabrá licuar.
Orbitando en derredor de mi mismo, observo insipiente imágenes y sombras de un pretérito incondicional, vertiginoso el pulso adopta una postura visiblemente álgida y letal, marcando cada segundo al compás de un metrónomo sideral.
Las largas caminatas de mi percepción huraña, huyendo por los túneles contiguos a la sala de los sueños, demuestran categóricamente un desfasaje de criterios, a la hora de la resignificación de hipótesis, de irrealidades emocionales.
El prepucio emotivo de algunos de mis pensamientos, gira entorno a un vacío ígneo, que arranca desde la irreversalidad de mi tiempo vivido.
Colocando al pasado potencialmente sin retorno, con solo la compañía sigilosa de una subjetividad metafórica dirigida a los recuerdos. Infundado en pequeños viajes a mi mismo.
La memoria recopila simbologías y representaciones, importando imágenes procesadas, enviando eyecciones a las absolutidades de mi infinito encefálico.
Desde allí provocará confusiones con el presente y debilitará mi capacidad de reconstrucción de ilusiones.
Y para eso tengo solo trozos de nostalgia, furia y caramelo, que mi mente sabrá licuar.