Miré las estrellas entre las nubes cuando el día me regalaba la noche, quise perderme entre los prados, solo caminar para recordarte.
Mi único deseo:
encontrarte bañada por la escarcha de los cielos, arroparte con mi pecho, abrazarte con mi alma y no dejarte escapar del vidrioso corazón mío.
Camino con la oscuridad, no te oigo, sombra tras sombra pregunto por tus ojos, uno tras otro se alejan de mis pasos, me creen bestia por el deseo inagotable de encontrarte con los brazos abiertos, solo por desear tu abrazo en este invierno desatado en mí.
Doblé los escudos y rompí las ventanas de la negra senda que es tu búsqueda, obtuve las llaves de la tierra, del mar, del negro bosque, pero no te encontré, seguías oculta en el laberinto de flores espinosas, donde el dulce veneno de una roza es capaz de zambullir de dolor a una enamorada alma como la mía.
Mi único deseo:
encontrarte bañada por la escarcha de los cielos, arroparte con mi pecho, abrazarte con mi alma y no dejarte escapar del vidrioso corazón mío.
Camino con la oscuridad, no te oigo, sombra tras sombra pregunto por tus ojos, uno tras otro se alejan de mis pasos, me creen bestia por el deseo inagotable de encontrarte con los brazos abiertos, solo por desear tu abrazo en este invierno desatado en mí.
Doblé los escudos y rompí las ventanas de la negra senda que es tu búsqueda, obtuve las llaves de la tierra, del mar, del negro bosque, pero no te encontré, seguías oculta en el laberinto de flores espinosas, donde el dulce veneno de una roza es capaz de zambullir de dolor a una enamorada alma como la mía.
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