Perdida

Speaker for the Dead

Poeta recién llegado
Perdida

Confusos, caóticos, oscuros. . .
Estos sentimientos de vacío
Que inundan mi corazón

Dónde está la luz que no la veo?
Había alguna antes?
Tal vez alguna vez, en un tiempo lejano

Hacía dónde voy?
No hay camino trazado para mi
El viento que me rodea toma fuerza
Mutando, transformándose en algo más
Algo nuevo, poderoso, destructivo…

Qué hacer?
Cuando al parecer nadie tiene idea de lo que pasa
El sueño se disipa y la pesadilla regresa
Asechándome, persiguiéndome, sofocándome. . .


Dónde quedo el amor?
Esa suave brisa que me acariciase ayer
Ahora un huracán de furia
Que me obliga a retroceder hacía la oscuridad
Cual león herido, lastimado, vencido,
Obligado a esconderse en la cueva
Por una fuerza mas grande que la suya.

Qué creer?
Cuando eh despertado encontrándome sin fe
Estoy a la merced del viento,
Mis raíces pierden fuerza,
Pierden profundidad, están cansadas, débiles
Sin valor para oponerse a la tribulación.
A dónde se fue mi paz?
El dulce sonido de tu voz se ha vuelto amargura en mis oídos
La calma que solía provocar ahora convertida en incesante agitación
Rápida palpitación, irregular pulsación. . .
Mi cuerpo se estremece de temor.

Qué cara dar,
Al exterior que espera que yo sea Tú?
No tengo cara para mirar al espejo,
Para ver la reflexión vacía en la plateada superficie.

Dónde quedó mi esperanza?
El tierno toque de tu beso
Que calmaba hasta la mas fiera de las bestias
Como la canción de la Luna
Ahogando el llanto de la noche.
Tranquila, rítmica, melodiosa. . .
Ese toque perdido en el viento de tormenta.


Qué canción eh de cantar?
Cuando mi voz se a quedado atrás al despertar.
Las notas que solía entonar,
La melodía de una tierna inocencia
Ahora música de un silencio interminable.

A dónde se fue mi vida?
Tu presencia que eliminaba toda pena
Ahora ausencia que devuelve el dolor, el temor, la muerte eterna…
El sueño que creí verdad roto en miles de fragmentos
Cada uno atravezandome con profundidad,
Como las garras afiladas de la bestia.

Qué mentira eh de vivir
Cuando todas han sido expuestas?
La mascara que solía usar
A sido rota por el viento de tempestad.
Una vez despierta no hallé mas mentiras
Pero tampoco verdad.

Dónde está la verdad?
Pensé que la tenía en aquél alhajero azul,
Pensé que la había encontrado cuando te encontré a ti
Pero mis pensamientos no valen,
Juegan, mienten, engañan. . .
Me hicieron creer que creía,
Como el reflejo en el espejo
Que te dice somos dos
No eh encontrado mas verdad que la verdad que yo fabriqué…

Qué sueño eh de soñar?
El regresar a la ilusión?

Habrá este viento de volver a ser
La brisa que conocí ayer?
Habrá el león de salir de la cueva
A intentar su orgullo recobrar?
Habrá la luna de continuar su canto
Para la noche calmar?
Habré de buscarte a tientas en la obscuridad
Para encontrar la luz y la verdad?
Habré de dejar a esta parte de mi morir
Para comenzar de nuevo, esta vez sin mentir?


Dónde están la luz, la esperanza, la fe?
A dónde eh de ir? En verdad no lo sé.
Dónde está la paz, la calma, el amor?
Qué eh de hacer? Encontrar la verdad y aceptar el dolor?
Dónde está el camino que no lo puedo ver?
Hacía dónde eh de avanzar? No hay voz que me pueda guiar.
Solo estos sentimientos de vacío
Inundando mi corazón
Con confusión, con caos, con obscuridad.
 
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Perdida

Confusos, caóticos, oscuros. . .
estos sentimientos de vacío
que inundan mi corazón

Dónde está la luz que no la veo?
Había alguna antes?
Tal vez alguna vez, en un tiempo lejano

Hacía dónde voy?
No hay camino trazado para mi.
El viento que me rodea toma fuerza
mutando, transformándose en algo más,
algo nuevo, poderoso, destructivo…

Qué hacer?
Cuando al parecer nadie tiene idea de lo que pasa
el sueño se disipa y la pesadilla regresa,
acechándome, persiguiéndome, sofocándome. . .


Dónde quedo el amor?
Esa suave brisa que me acariciase ayer,
ahora un huracán de furia
que me obliga a retroceder hacía la oscuridad
cual león herido, lastimado, vencido,
obligado a esconderse en la cueva
por una fuerza más grande que la suya.

Qué creer?
Cuando he despertado encontrándome sin fe
estoy a la merced del viento,
mis raíces pierden fuerza,
pierden profundidad, están cansadas, débiles,
sin valor para oponerse a la tribulación.

A dónde se fue mi paz?
El dulce sonido de tu voz
se ha vuelto amargura en mis oídos.
La calma que solía provocar
ahora convertida en incesante agitación,
rápida palpitación, irregular pulsación. . .
mi cuerpo se estremece de temor.

Qué cara dar
al exterior que espera que yo sea Tú?
No tengo cara para mirar al espejo,
para ver la reflexión vacía en la plateada superficie.

Dónde quedó mi esperanza?
El tierno toque de tu beso
que calmaba hasta la más fiera de las bestias
como la canción de la luna,
ahogando el llanto de la noche,
tranquila, rítmica, melodiosa. . .
ese toque perdido en el viento de tormenta.


Qué canción he de cantar
cuando mi voz se ha quedado atrás al despertar?
Las notas que solía entonar
la melodía de una tierna inocencia,
ahora música de un silencio interminable.

A dónde se fue mi vida?
Tu presencia que eliminaba toda pena,
ahora ausencia que devuelve el dolor, el temor, la muerte eterna…
el sueño que creí verdad roto en miles de fragmentos,
cada uno atravezándome con profundidad,
como las garras afiladas de la bestia.

Qué mentira he de vivir
cuando todas han sido expuestas?
La máscara que solía usar
ha sido rota por el viento de tempestad.
Una vez despierta no hallé mas mentiras,
pero tampoco verdad.

Dónde está la verdad?
Pensé que la tenía en aquél alhajero azul,
pensé que la había encontrado cuando te encontré a ti,
pero mis pensamientos no valen,
juegan, mienten, engañan. . .
me hicieron creer que creía,
como el reflejo en el espejo
que te dice somos dos.
No he encontrado más verdad que la verdad que yo fabriqué…

Qué sueño he de soñar?
El regresar a la ilusión?

Habrá este viento de volver a ser
la brisa que conocí ayer?
Habrá el león de salir de la cueva
a intentar su orgullo recobrar?
Habrá la luna de continuar su canto
para la noche calmar?
Habré de buscarte a tientas en la oscuridad
para encontrar la luz y la verdad?
Habré de dejar a esta parte de mi morir
para comenzar de nuevo,
esta vez sin mentir?


Dónde están la luz, la esperanza, la fe?
A dónde he de ir?
En verdad no lo sé.

Dónde está la paz, la calma, el amor?
Qué he de hacer?
Encontrar la verdad y aceptar el dolor?
Dónde está el camino que no lo puedo ver?
Hacía dónde he de avanzar?

No hay voz que me pueda guiar.
Sólo estos sentimientos de vacío
inundando mi corazón
con confusión, con caos, con oscuridad.


El ser en sí y su conciencia de la realidad son la apertura al universo de la individuación. Un camino para el que no hay guías, ni mapas. En el cual el sí mismo se encuentra solo y cuestionado en todo lo que crée que es y sabe que es. Es a través de sucesivas crisis de percepción de la realidad que el ser se aprehende a sí mismo. Pero son sólo eso, percepciones de la realidad, porque en esencia la realidad es sólo una: felicidad y tristeza, dicha y dolor, vida y muerte, que son en realidad una y la misma cosa, percibida de manera distinta por la conciencia.

Está bien, y es correcto, depender emocionalmente de otras personas durante una etapa de la vida, y es del todo correcto, y está bien, vivenciar el duelo cuando comenzamos a separarnos de ellas, cuando empezamos el camino que ha conducirnos finalmente a la completitud de ser uno en sí mismo, íntegro, pleno, independiente y autosuficiente.

Y, ¡qué curioso!, es ese el camino que conduce precisamente a la divinidad.

Jesucristo lo vivió en el breve espacio de cuarenta días, como la última etapa de preparación para su ministerio de tres años -¡tres años!-, que lo conduciría finalmente al martirio.

No es en el reflejo de los otros en donde podemos encontrar el amor. ¡No! Es en nosotros mismos donde podemos encontrar el amor. Si no hay amor en nosotros mismos, no encontraremos el amor en ningún lado.

No fuimos nosotros los que primero amamos a Jesucristo, sino que fue Él quien primero nos amó a nosotros.

Hemos sido puestos en esta humana condición para aprender a amar la imperfección y es a través del infinito amor a la imperfección humana que la misericordia obra para nuestra propio perfeccionamiento. Somos siempre muy severos jueces de nuestros semejantes y no hemos entendido aún que la severidad de nuestros juicios terminará volviéndose contra nosotros mismos.

Recuerda siempre que el amor se cobra sus víctimas propiciatorias y que la mayor y mejor muestra de ello es Jesucristo.

Si algo significa el evangelio es esa libertad del juicio que otorga la misericordia. Acógete a ella y sé feliz, que sólo el que padeció todas las cosas por amor a nosotros puede juzgarnos y su juicio siempre es justo y sabio.

Te amamos.
 
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