léana
Poeta recién llegado
Figuras forman figuras invisibles entre las sombras
Masacradas que forman mi oscuridad
Risas malcriadas
Suenan crueles en la plaza
Que esconde mentirás mientras encuentra verdades
Entre sus árboles imponentes
Incrédulos asquerosos suyos y tuyos,
De nadie
Me encuentro con la mirada arraigada
en las entrañas de la madre como un hijo
De aquella madre que no llego a ser madre
Porque se perdió el hijo
se escapo en su silencio tenebroso en su adiós poco deseado
entre odios, odiosos y ex odiantes
se esfumo el cariño de un niño
y se engendro la mirada que criticaron gestos nefastos inciertos
el padre por cierto se lo raptaron olvidos
o miedos podridos podemos decirlo
se fugo al alba con la vos inarticulada
los adioses definitivos se quedaron en la entrada
pequeña, tierna te volviste a la cama
recelaste el olor que en realidad no extrañabas
y ese hijo que no fue hijo se convirtió en nada en solo una mirada
ahora la plaza calla su resentimiento y el adiós
que fisgonea entre besos
ahora ente los mismos árboles
ya solo queda brindar por sus derrotas
tu sabes que el amor es eterno mientras dura
entre la sombra y la luz pequeños amores nacen ocultos,
temerosos juegan a besarse
se destruyen sin amarse
y juegan un juego que tu terminaste
el que hará
tomará el café en el balcón
se abrevara absurdo en el espejo naranjo del baño
se sabrá solo desesperado besara otra boca
desesperado pedirá otros brazos
vera sus yemas bacías
sin un pecho donde arrimar su lánguida mirada
se extinguida boca
sus lagrimas de abril
sus lluvias soleadas
estará solo acompañado pequeño suelto en andamios derribados
que será de el ahora todo se olvida
el olor desapareció el rostro su cuerpo en la memoria se extravío nada es eterno para los mortales
y en la plaza estas tu esperando
nuevo amor
a lo lejos vuela el dolor
y el los brazos meses esa mirada
un poco olvidada que nació y que quedo
Masacradas que forman mi oscuridad
Risas malcriadas
Suenan crueles en la plaza
Que esconde mentirás mientras encuentra verdades
Entre sus árboles imponentes
Incrédulos asquerosos suyos y tuyos,
De nadie
Me encuentro con la mirada arraigada
en las entrañas de la madre como un hijo
De aquella madre que no llego a ser madre
Porque se perdió el hijo
se escapo en su silencio tenebroso en su adiós poco deseado
entre odios, odiosos y ex odiantes
se esfumo el cariño de un niño
y se engendro la mirada que criticaron gestos nefastos inciertos
el padre por cierto se lo raptaron olvidos
o miedos podridos podemos decirlo
se fugo al alba con la vos inarticulada
los adioses definitivos se quedaron en la entrada
pequeña, tierna te volviste a la cama
recelaste el olor que en realidad no extrañabas
y ese hijo que no fue hijo se convirtió en nada en solo una mirada
ahora la plaza calla su resentimiento y el adiós
que fisgonea entre besos
ahora ente los mismos árboles
ya solo queda brindar por sus derrotas
tu sabes que el amor es eterno mientras dura
entre la sombra y la luz pequeños amores nacen ocultos,
temerosos juegan a besarse
se destruyen sin amarse
y juegan un juego que tu terminaste
el que hará
tomará el café en el balcón
se abrevara absurdo en el espejo naranjo del baño
se sabrá solo desesperado besara otra boca
desesperado pedirá otros brazos
vera sus yemas bacías
sin un pecho donde arrimar su lánguida mirada
se extinguida boca
sus lagrimas de abril
sus lluvias soleadas
estará solo acompañado pequeño suelto en andamios derribados
que será de el ahora todo se olvida
el olor desapareció el rostro su cuerpo en la memoria se extravío nada es eterno para los mortales
y en la plaza estas tu esperando
nuevo amor
a lo lejos vuela el dolor
y el los brazos meses esa mirada
un poco olvidada que nació y que quedo