edwin357
Poeta fiel al portal
Perdido
La fatiga de mi conciencia enfurece el pudor de lo interminable,
escondiendo aquel fruto podrido proveniente de las raíces envenenadas de tu ego, no distingo las señales del hemisferio sur,
torpe he quedado en este silencio terco.
Desgastas la llagas de tu garganta en la intensa aflicción que consuela tu almohada, detén las amarguras inculcadas de tu pecho,
si en lo más profundo de tus pupilas brotan aguas que se acumulan sin cesar, siendo solloza tu inquietud.
Porque has de ceder a lo que te acoge en bien,
mientras que un soplo susurra en los tímpanos de tu oído,
carece de inmunidad el sentimiento impertinente que refleja tu rostro foráneo.
Entonces, de que vale si mientras la vida se esfuma, la impaciencia va trazando lo que nos queda del camino
La fatiga de mi conciencia enfurece el pudor de lo interminable,
escondiendo aquel fruto podrido proveniente de las raíces envenenadas de tu ego, no distingo las señales del hemisferio sur,
torpe he quedado en este silencio terco.
Desgastas la llagas de tu garganta en la intensa aflicción que consuela tu almohada, detén las amarguras inculcadas de tu pecho,
si en lo más profundo de tus pupilas brotan aguas que se acumulan sin cesar, siendo solloza tu inquietud.
Porque has de ceder a lo que te acoge en bien,
mientras que un soplo susurra en los tímpanos de tu oído,
carece de inmunidad el sentimiento impertinente que refleja tu rostro foráneo.
Entonces, de que vale si mientras la vida se esfuma, la impaciencia va trazando lo que nos queda del camino
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