Perdidos y encontrados Te pierdo y te encuentro en el camino del destino pero lo que no adivino es lo divino de tu rostro en la casualidad. La irreal realidad de perderte por enésima vez y la real irrealidad de no poderte ver. Ojalá allá en el destierro nos hallemos alejada princesa de oro y de fuego, de candela, de verano y de invierno.