TiempOMuertO
Poeta fiel al portal
Soy un pobre soñador atormentado,
que nuevamente pierde la esperanza,
fracasa una y otra vez,
cayendo al pozo de los sufrimientos,
nadie escucha este profundo lamento,
un grito que es enmudecido y castigado,
he perdido el camino,
mi mente se ha apagado,
mi cuerpo esta cansado,
mi corazón olvidado,
mi espíritu vaga desorientado,
por eternos parajes melancólicos,
que recorre una y otra vez.
La tristeza se hace perpetua e infinita,
se apodera de estos viajes solitarios,
en los cuales cargo mis cruces,
mi calvario,
nadie nota las lágrimas,
que recorren mi rostro,
frías y suaves golpean el suelo,
dejando parte de mi dolor atrás.
Soy un pobre soñador enamorado,
envuelto en una frustrante soledad,
sin nada que decir,
porque solo aprendí a sentir,
nadie puede percibir la noble tristeza
que oculta mi rostro,
nadie puede advertir la creciente melancolía,
que cubre mis ojos,
son lagrimas con sabor a olvido,
que brotan de los recuerdos.
Soy un pobre soñador derrotado
que decidió asumir que la tristeza
jamás lo dejará,
renacerá y volverá,
ya sea,
como una apacible lluvia invernal
o como un suave rocío primaveral,
lleno de suspiros y sueños
en blanco y negro.
que nuevamente pierde la esperanza,
fracasa una y otra vez,
cayendo al pozo de los sufrimientos,
nadie escucha este profundo lamento,
un grito que es enmudecido y castigado,
he perdido el camino,
mi mente se ha apagado,
mi cuerpo esta cansado,
mi corazón olvidado,
mi espíritu vaga desorientado,
por eternos parajes melancólicos,
que recorre una y otra vez.
La tristeza se hace perpetua e infinita,
se apodera de estos viajes solitarios,
en los cuales cargo mis cruces,
mi calvario,
nadie nota las lágrimas,
que recorren mi rostro,
frías y suaves golpean el suelo,
dejando parte de mi dolor atrás.
Soy un pobre soñador enamorado,
envuelto en una frustrante soledad,
sin nada que decir,
porque solo aprendí a sentir,
nadie puede percibir la noble tristeza
que oculta mi rostro,
nadie puede advertir la creciente melancolía,
que cubre mis ojos,
son lagrimas con sabor a olvido,
que brotan de los recuerdos.
Soy un pobre soñador derrotado
que decidió asumir que la tristeza
jamás lo dejará,
renacerá y volverá,
ya sea,
como una apacible lluvia invernal
o como un suave rocío primaveral,
lleno de suspiros y sueños
en blanco y negro.
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