oscardelaermita
Poeta recién llegado
Despacio y sagrado sangró
Hasta casi poder evitarlo
Consiguió favores baratos y
Esculpió líneas y principios,
Adoradores de colores decadentes
Y de luces de caramelo
Compararon su caída en todos sus precipicios,
Recomponiendo renglones de sorna y cinismo
Divirtió a las masas del tedio y el sol a las cuatro.
Azar y misterio, dosis en vena de nervios secos.
Acobardado y especial
Especiado y anodino.
Hielo que quema mis yagas,
Abusaron de mis abismos y
Me intoxicaron el ego.
Crack y alquitrán, beridiana de mis entrañas.
Vespertina insurrección y mala interpretación.
Mis olvidos son más interesantes
Que mis recuerdos
Tus palabras me pierden
Y me encuentro en tus recovecos.
Consumí y, sobreviví.
Crecí y no me di ni cuenta
Aunque dolió
Y el perro lamía mi geta cuando amanecí en aquella cuneta
La de los psicofármacos fuera del alcance de los niños.
Siempre por debajo de la media.
Ahora que perdí el compás
y elvis parece que no vuelve
colecciono las sombras
de las que no pude desprenderme
alquilando océanos donde naufragar
navegante sin radares
buscando ávidamente la próxima tormenta.
Todavía conservo dos pulmones
Y dos reincidencias.
Fui el hombre delgado
Que anormalmente engordó.
Que en perpetuo estado de carencia se os oculta.
Perdón, pues.
Hasta casi poder evitarlo
Consiguió favores baratos y
Esculpió líneas y principios,
Adoradores de colores decadentes
Y de luces de caramelo
Compararon su caída en todos sus precipicios,
Recomponiendo renglones de sorna y cinismo
Divirtió a las masas del tedio y el sol a las cuatro.
Azar y misterio, dosis en vena de nervios secos.
Acobardado y especial
Especiado y anodino.
Hielo que quema mis yagas,
Abusaron de mis abismos y
Me intoxicaron el ego.
Crack y alquitrán, beridiana de mis entrañas.
Vespertina insurrección y mala interpretación.
Mis olvidos son más interesantes
Que mis recuerdos
Tus palabras me pierden
Y me encuentro en tus recovecos.
Consumí y, sobreviví.
Crecí y no me di ni cuenta
Aunque dolió
Y el perro lamía mi geta cuando amanecí en aquella cuneta
La de los psicofármacos fuera del alcance de los niños.
Siempre por debajo de la media.
Ahora que perdí el compás
y elvis parece que no vuelve
colecciono las sombras
de las que no pude desprenderme
alquilando océanos donde naufragar
navegante sin radares
buscando ávidamente la próxima tormenta.
Todavía conservo dos pulmones
Y dos reincidencias.
Fui el hombre delgado
Que anormalmente engordó.
Que en perpetuo estado de carencia se os oculta.
Perdón, pues.