Ha llegado al dintel, tras los cerrojos
y los viejos maderos de la puerta
que le aguarda, de par en par, abierta,
para postrarse ante el Señor de hinojos.
Rotos los pies de andar por los abrojos
,- la esclavina de polvo recubierta,-
se le queda un perfil de sombra incierta
y el rastro emocionado de los ojos.
Su mano se impacienta en la madera
esperando el sonido de la llave
que llega con el alma prisionera.
Que la puerta del alma ya se sabe
abrirla desde dentro solo cabe,
mas no puedes hacerlo desde fuera.
José Soriano Simón
Marzo 2026
y los viejos maderos de la puerta
que le aguarda, de par en par, abierta,
para postrarse ante el Señor de hinojos.
Rotos los pies de andar por los abrojos
,- la esclavina de polvo recubierta,-
se le queda un perfil de sombra incierta
y el rastro emocionado de los ojos.
Su mano se impacienta en la madera
esperando el sonido de la llave
que llega con el alma prisionera.
Que la puerta del alma ya se sabe
abrirla desde dentro solo cabe,
mas no puedes hacerlo desde fuera.
José Soriano Simón
Marzo 2026