De Penélope alumna aplicada,
Destejes el telar
De tus vivencias pasadas
Cuando tu cabeza descansa
Sobre la almohada.
Pero al abrirse tus ojos,
No rehaces ni una puntada,
pues en una selva
Vaga tu ser
De la que ya
No se escapa.
Cada perla
forma el collar
De los amados momentos,
Que se desgajó del cordón
Que a un todo ataba.
Y flotan
Como esferas inaprensibles,
De las que te vas alejando
Por la enfermedad,
secuestrada.
No oyes mi voz,
Ni entiendes
Una sola sílaba
De lo que te digo,
Porque eres astronauta
En un planeta hermético,
Que se alimenta
De una sucesión
De rastros inconexos.
Ya no sabes
Cuál es mi nombre,
A pesar de tenerlo
A fuego grabado,
Desde mi niñez,
Y con cada paso
Que daba.
¡Contra qué tempestad luchar,
A qué enemigo golpear,
Si no hay forma, ni sustancia,
Contra la que blasfemar!
Si el mal parte de tu naturaleza,
A tu personalidad, traidora,
Que extravió el plano,
El guión que unía tus pies
A una existencia, digna y valiosa.
Destejes el telar
De tus vivencias pasadas
Cuando tu cabeza descansa
Sobre la almohada.
Pero al abrirse tus ojos,
No rehaces ni una puntada,
pues en una selva
Vaga tu ser
De la que ya
No se escapa.
Cada perla
forma el collar
De los amados momentos,
Que se desgajó del cordón
Que a un todo ataba.
Y flotan
Como esferas inaprensibles,
De las que te vas alejando
Por la enfermedad,
secuestrada.
No oyes mi voz,
Ni entiendes
Una sola sílaba
De lo que te digo,
Porque eres astronauta
En un planeta hermético,
Que se alimenta
De una sucesión
De rastros inconexos.
Ya no sabes
Cuál es mi nombre,
A pesar de tenerlo
A fuego grabado,
Desde mi niñez,
Y con cada paso
Que daba.
¡Contra qué tempestad luchar,
A qué enemigo golpear,
Si no hay forma, ni sustancia,
Contra la que blasfemar!
Si el mal parte de tu naturaleza,
A tu personalidad, traidora,
Que extravió el plano,
El guión que unía tus pies
A una existencia, digna y valiosa.