El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
¿Es esta la muerte?
disculpen,
no estaré mucho.
Déjenme acomodarme
de la manera más provisoria posible
bajo el firmamento marmóreo
en las achatadas dimensiones de ultratumba.
Busco apenas un tronco talado.
Uno del humano bosque
tapado por el interesado árbol
de los dividendos
¡Ya está!, gracias.
Le he reconocido pronto entre los durmientes
de la provincia de los lamentos.
En su cabellera gris aún se lee la letra pequeña
del contrato triste.
Aquí tengo un corazón por si a alguien le importa.
Una hoja que dice las últimas cosas
que nunca te dije.
Un poema almohadón
o remanso de plumas
por si no puedes dormirte
escuchando a las raíces,
como siempre,
solitario.
Yo ahora debo irme.
Que otros hagan cuentas,
a mi nada se me debe.
Hasta pronto,
gracias.
No quiero ser impertinente,
dejar dormir la sangre.
¡Pero que angosto es aquí!
¡que aire irrespirable!
Gracias,
disculpen el haber venido
con las manos desprovistas.
La próxima visita será un hasta siempre,
dentro de no tanto.
(a JMB)
disculpen,
no estaré mucho.
Déjenme acomodarme
de la manera más provisoria posible
bajo el firmamento marmóreo
en las achatadas dimensiones de ultratumba.
Busco apenas un tronco talado.
Uno del humano bosque
tapado por el interesado árbol
de los dividendos
¡Ya está!, gracias.
Le he reconocido pronto entre los durmientes
de la provincia de los lamentos.
En su cabellera gris aún se lee la letra pequeña
del contrato triste.
Aquí tengo un corazón por si a alguien le importa.
Una hoja que dice las últimas cosas
que nunca te dije.
Un poema almohadón
o remanso de plumas
por si no puedes dormirte
escuchando a las raíces,
como siempre,
solitario.
Yo ahora debo irme.
Que otros hagan cuentas,
a mi nada se me debe.
Hasta pronto,
gracias.
No quiero ser impertinente,
dejar dormir la sangre.
¡Pero que angosto es aquí!
¡que aire irrespirable!
Gracias,
disculpen el haber venido
con las manos desprovistas.
La próxima visita será un hasta siempre,
dentro de no tanto.
(a JMB)