Solaribus
Poeta veterano en el portal
Me gusta oírte en el reflejo
que empuja la noche
en los postigos de la tarde
cuando escucho el silencio
en que me escuchas
aquella hora
de la respiración pausada
del infinito que no entiendo
del lugar al que no alcanzo
de las ganas sin retorno
aun sin pensarte
gano espacios
para una muerte lejana—lo sé—
vertida enteramente
en el albedrío de mi noche
te abracé con la certeza
de quien ha herido un cisne
por eso no he podido negarte
nunca más
en otro espacio y cercanía
en otras manos
en otros pies
que transitan un presente distante
pero te amé
te amé
te amé
como si fueras un raro desierto
florecido
bebí de aquel dolor anciano
de tu alma
con la esperanza de diluirlo con mi sangre
con el deseo de llorar
por tus heridas
de una vez por todas
y ayudarte a sanarlas
con este cuerpo de pez mutilado
la vida
me ha acallado eternamente
ahora no soy
más que un viajero viento
del pasado
una brújula que comanda otro destino
pero te amé
te amé
te amé
y abandoné para siempre
en el valle de tu vientre
la cúspide de todas mis montañas
las esquirlas
de todas mis estrellas
la soberana razón
de mi pequeña existencia
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