Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Me mojas,
entregada al silencio tibio,
que nos cobija en mi lecho rodeado de amor;
escuchando los murmullos
de este corazón que no sabe cómo,
decirte cuanto te ama
sin que estalle atrapado,
en el pecho que siento de dos.
Asciendes divina,
vestida del roce de mis manos,
serena,
sintiendo la sangre vertida,
en un cuenco que hice de sueños,
de pasión y un sentimiento,
que me quita la razón.
Suspiras deseo que sube del cuerpo,
llamas ardientes que surcan la piel,
rayando tu espalda que ligo,
con lazos tejidos de tiempo y destino.
Me ahogan tus besos,
¡Míos!
Ansiosas caricias mullidas de vértigo,
coronadas por siempre de una sonrisa,
que sabe que es solo el principio.
Surcas mi valle con zarpas
que son las consortes del hambre,
siento mi sangre rodar,
ungida de tus delicias
que brotan del aire,
Emociones;
santidad regalada
cuando se trata de dos,
porque entramos al cielo,
gritando los nombres
que ahora me dicen,
lo que es el amor.
¡Te abrazo!
Y te tiendo en un lienzo perfecto
que pintamos con trazos furtivos,
que llegan al alma,
la incendian,
la abrasan con el fuego perpetuo...
de una pasión que nunca se acaba.
entregada al silencio tibio,
que nos cobija en mi lecho rodeado de amor;
escuchando los murmullos
de este corazón que no sabe cómo,
decirte cuanto te ama
sin que estalle atrapado,
en el pecho que siento de dos.
Asciendes divina,
vestida del roce de mis manos,
serena,
sintiendo la sangre vertida,
en un cuenco que hice de sueños,
de pasión y un sentimiento,
que me quita la razón.
Suspiras deseo que sube del cuerpo,
llamas ardientes que surcan la piel,
rayando tu espalda que ligo,
con lazos tejidos de tiempo y destino.
Me ahogan tus besos,
¡Míos!
Ansiosas caricias mullidas de vértigo,
coronadas por siempre de una sonrisa,
que sabe que es solo el principio.
Surcas mi valle con zarpas
que son las consortes del hambre,
siento mi sangre rodar,
ungida de tus delicias
que brotan del aire,
Emociones;
santidad regalada
cuando se trata de dos,
porque entramos al cielo,
gritando los nombres
que ahora me dicen,
lo que es el amor.
¡Te abrazo!
Y te tiendo en un lienzo perfecto
que pintamos con trazos furtivos,
que llegan al alma,
la incendian,
la abrasan con el fuego perpetuo...
de una pasión que nunca se acaba.
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