Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Es por la mañana, y después viene por la tarde. Comienza en la boca del estómago, esa sensación de frío y calor, ese terror y ese fragor, ese dolor y amargor, que de repente se convierte en un oásis, y todo quieto todo tranquilo todo en órden y proceder. Se desvanece, se vuelve atroz, los que cobran las cuentas cobran dos veces al mes, los arriendos se multiplican y los dueños se dedican a llamar por teléfono amenazando con abogados, carabineros y sombríos jueces que siempre les darán la razón. Incluso el sol brillante enloquece, se acerca con sus rayos calientes y después del alcohol, la noche y las drogas se vuelve en contra de uno, es un asesino dorado, su calor te envuelve y comienzas a sudar, el sudor es calor y es helado cuando pasamos por un lugar con sombra, se nos hiela en la piel. Ah! nadie nos ayuda cuando todo esto pasa, y los taxis nos escupen bocinazos y las micros se nos echan encima!!!!! Incluso cuando vamos caminando por la calle nos empujan de una lado a otro, nos miran como esperpentos exentos de piedad y de consideración, para nosotros los derechos humanos no existen, tenemos que ser cazados, de noche y de día. A veces el atardecer nos logra calmar, eso sucede hasta que vemos nuestro despertador marcar las siete de la mañana, y todo el horror vuelve a empezar...
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