Hay sueños bellos que se transforman en pesadilla de un momento a otro... te destrozan el alma... Y no avisan jamás el daño que harán.
Los seres humanos somos crueles por naturaleza, y podemos quitarnos la libertad unos a otros. La libertad física, es decir. Lo único que nadie puede quitarnos es la libertad de pensamiento. Es en tu mente donde está tu mundo, donde eres tú y donde viven tus sueños. Pero a veces pasa algo... algo fugaz, un sentimiento desbordante... una pasión cruel y torturadora... Y te arranca la belleza de tus recuerdos, de alguna vida de antaño, tan lejana ahora...
Supongo que hay veces en que una persona se hunde tanto en un pozo de desasosiego, tristeza y locura de sus propias pasiones, que vagará por siempre como alma en pena, sin encontrar la forma de escapar. Supongo que a veces la muerte es una forma pacífica de escapar.