Metatron
Poeta fiel al portal
Pescando quimeras
Sopla el silencio conduciendo a la frontera del olvido,
poco a poco bailan los recuerdos con la nostalgia,
y se aferran momentos desesperados para no ser perdidos
a un pilar de deseos y una hundida barca.
poco a poco bailan los recuerdos con la nostalgia,
y se aferran momentos desesperados para no ser perdidos
a un pilar de deseos y una hundida barca.
Te perdí ángel de mi atardecer
en un momento de angustia y desesperación,
y una determinación tomé:
ser un pescador de sueños y mendigo de amor.
en un momento de angustia y desesperación,
y una determinación tomé:
ser un pescador de sueños y mendigo de amor.
Me escabullo entre los cristales del pasado,
buscando una respuesta al presente,
tratando de desenterrar un sol apagado,
esperando encontrar un tesoro eterno y latente.
buscando una respuesta al presente,
tratando de desenterrar un sol apagado,
esperando encontrar un tesoro eterno y latente.
Te llevaste mis deseos aferrados a tu piel,
y un universo se ahogó en un mar de llanto,
cuando la mañana se despertó sin tu querer,
y mis labios extrañándote tanto.
y un universo se ahogó en un mar de llanto,
cuando la mañana se despertó sin tu querer,
y mis labios extrañándote tanto.
Me marcharé buscando otras ilusiones,
pescando quimeras y mendigando amor,
tratando de encontrar una simple razón
para aferrar mi vida a nuevas emociones.
pescando quimeras y mendigando amor,
tratando de encontrar una simple razón
para aferrar mi vida a nuevas emociones.
En el infinito mar de lágrimas perpetuas,
quimeras se enganchan a mi red de melancolía,
y rompen tristezas en noches serenas,
acunan tormentas y en el mar agonizan.
quimeras se enganchan a mi red de melancolía,
y rompen tristezas en noches serenas,
acunan tormentas y en el mar agonizan.
Pescando quimeras, mendigando amor,
mi triste destino después de tu partida,
dulce consuelo y doloroso encuentro,
con sirenas aferradas a tu voz,
con nereidas usurpadoras de tu cuerpo.
mi triste destino después de tu partida,
dulce consuelo y doloroso encuentro,
con sirenas aferradas a tu voz,
con nereidas usurpadoras de tu cuerpo.
Última edición: