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Wooff!! Que maravilla Luis, este me lo guardo para volver a leer, me encanto, lo he disfrutado muchísimo, toda mi admiración a tus letras como siempre.
Un abrazo amigo.
Ver el archivos adjunto 36265 Pintura de R.Olbinski
Pésimo maestro ¡Que nadie me hable de amores porque de amores no entiendo; que nunca prendió la yedra en la vereda de cieno!
Yo… jamás fui licenciado en los dogmas del cortejo ni en calcinar una boca mientras escanciaba un beso… Jamás me miró la luna ni me dedicó un reflejo, ni supe arrancar pasiones de las entrañas de un verso.
¡Que nadie me hable de amores, que no me pregunten de ello! que tengo ya mil otoños que se me antojan eternos, y el calor que me conforta son las ascuas del infierno.
Con cada nueva caricia con cada suspiro nuevo se me desbarata el alma, se me desarma el aliento…
Que nadie me hable de amores que soy pésimo maestro… pues jamás prendió la yedra en la vereda de cieno.
Pues tú, si que eres un auténtico maestro de la poesía, haces música con las estrofas. Te ha quedado verdaderamente brillante.
Tu maestro te tenía que ver como haces poesía.
Precioso romance, amigo Luis, como tú dices, puede que seas un pésimo maestro en amores, pero eres un gran poeta.
Un abrazo, mi felicitación y mis estrellas.
Ver el archivos adjunto 36265 Pintura de R.Olbinski Pésimo maestro ¡Que nadie me hable de amores porque de amores no entiendo; que nunca prendió la yedra en la vereda de cieno!
Yo, jamás fui licenciado en los dogmas del cortejo ni en calcinar una boca mientras escanciaba un beso. Jamás me miró la luna ni me dedicó un reflejo, ni supe arrancar pasiones de las entrañas de un verso.
¡Que nadie me hable de amores, que no me pregunten de ello! que tengo ya mil otoños que se me antojan eternos, y el calor que me conforta son las ascuas del infierno.
Con cada nueva caricia con cada suspiro nuevo se me desbarata el alma, se me desarma el aliento...
Que nadie me hable de amores que soy pésimo maestro, pues jamás prendió la yedra en la vereda de cieno.
En cuestiones de amor
muchos son los alumnos
y muy pocos maestros.
Lo curioso es que aquellos que dicen no ser entendidos
en asuntos de amor hagan poemas de cátedra.
¡ Qué rico sabe el café con versos ! con buenos versos.
Un abrazo