Bender Carvajal
Poeta recién llegado
Nádame la biografía de esta piel
con la desembocadura de tus ojos,
nádame el perfume todopoderoso
de tu cuerpo que insisto,
nádame el pretexto de formatear la raza
entre tus piernas, nádame el pétalo
francotirador con que me asedias,
nádame el reblandecido
arquetipo de las guitarras con que tallo tu historia,
nádame los estribos desde la gravilla
de tus caderas fúnebres,
nádame el decapitado ensueño de la incontinencia,
nádame disparada como una obstrucción
en las arterias del abandono,
nádame y descongestiona esta arcilla detonante
que es sólo tierra fuera de tu boca,
nádame antes que el verbo,
nádame mientras te implore, nádame desde lejos
con profanación y contrapeso por la orilla,
nádame lo suficientemente ajena con la pecera de tu vagina,
nádame vegetales sin raíces con estandartes,
nádame y vuelve a nadar como si fueras a linchar
este mal vestido océano, nádame desnuda
por el rancho de lo privado,
nádame y recompone la tragedia de los álamos,
nádame y aliméntate, nádame y húyeme, nádame y olvídame,
nádame y deja este lago estornudando cada gota
que se vuelve catarata cuando tú lo invades
con la desembocadura de tus ojos,
nádame el perfume todopoderoso
de tu cuerpo que insisto,
nádame el pretexto de formatear la raza
entre tus piernas, nádame el pétalo
francotirador con que me asedias,
nádame el reblandecido
arquetipo de las guitarras con que tallo tu historia,
nádame los estribos desde la gravilla
de tus caderas fúnebres,
nádame el decapitado ensueño de la incontinencia,
nádame disparada como una obstrucción
en las arterias del abandono,
nádame y descongestiona esta arcilla detonante
que es sólo tierra fuera de tu boca,
nádame antes que el verbo,
nádame mientras te implore, nádame desde lejos
con profanación y contrapeso por la orilla,
nádame lo suficientemente ajena con la pecera de tu vagina,
nádame vegetales sin raíces con estandartes,
nádame y vuelve a nadar como si fueras a linchar
este mal vestido océano, nádame desnuda
por el rancho de lo privado,
nádame y recompone la tragedia de los álamos,
nádame y aliméntate, nádame y húyeme, nádame y olvídame,
nádame y deja este lago estornudando cada gota
que se vuelve catarata cuando tú lo invades