lluvia de enero
Simplemente mujer
.
Philip Levine (1928-2015) Profesor, escritor y poeta estadounidense. Nació en el Hospital Henry Ford de Detroit, el 10 de enero de 1928. Sus padres, emigrantes judíos de origen ruso, vivieron la catástrofe de la Gran Depresión cuando el niño tenía un año. A los cinco perdió a su padre. Cuando tenía ocho, estalló la guerra civil española, cuyas vicisitudes siguieron angustiosamente los amigos de la familia, algunos de los cuales se alistaron en las Brigadas Internacionales. En sus memorias, el poeta cuenta que cuando iba a pie al colegio se imaginaba que llevaba un rifle y que la emprendía a tiros con los cadillacs, chevrolets y lincolns de lujo que había aparcados frente a las mansiones de los ricos. A los 14 empezó a trabajar en las plantas donde se fabricaban aquellos vehículos. Fue el primer miembro de su familia en acceder a la universidad, donde tuvo la fortuna de conocer a John Berryman, quien le ayudó a encontrar la voz que daría forma a sus experiencias en el cinturón industrial de Detroit. En No preguntes, libro de entrevistas publicado en 1981, afirmó: “A ningún poeta le importa lo que pasa en ese mundo, de modo que me impuse el reto de hacerlo yo. Cuando volví a ver a mis antiguos compañeros de trabajo y les expliqué que me dedicaba a escribir poesía, ninguno se rió de mí”.
La pasión de Levine por España le llevó a pasar unos años en estepaís en la década de los sesenta. Tradujo a Jaime Sabines y Gloria Fuertes. Visor publicó en 2014 La búsqueda de la sombra de Lorca, una antología a cargo de Andrés Catalán de sus poemas relacionados con España.
Autor de más de 25 colecciones de versos, fue uno de los poetas más galardonados de su tiempo. Además de obtener el Pulitzer y el Premio Nacional del Libro (en dos ocasiones), entre 2011 y 2012 fue Poeta Laureado de su país. Al igual que Whitman, su maestro, Levine tenía el don de saber llegar a un amplio número de lectores con su poesía.
Philip Levine fue uno de los poetas urbanos esenciales de su país, a quien su compatriota Edward Hirsch caracterizó como el Whitman irónico del corazón industrial de América, falleció en la localidad de Fresno, California, el 14 de febrero de 2015 a los 87 años.
Datos biográficos extraídos de: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/24/actualidad/1424818216_823335.html
****************
EL HOGAR DEL SILENCIO
El sol invernal, dorado y exhausto,
se aposenta sobre un irregular ejército
de botellas. Afuera los camiones
se apretujan hacia la carretera despejada,
afuera transcurre una tarde de sábado,
y jovencitas vestidas de negro pasan
cogidas del brazo. Este bar,
es el hogar del silencio, y brindamos
a la salud del silencio sin levantar la voz
a la antigua usanza. Brindamos por las puertas
que no se abren, por las cuatro paredes
que cierran los ojos, las manos que trabajan,
los dedos que cuentan monedas, los pies
que suman diez dedos. A medio camino
como estamos entre nuestro trabajo
y el descanso, sentimos la súbita paz
del vino y la agonía del pan duro.
Colón partió de aquí hace 30 años
y jamás escribió a casa. En sábados
así aún llaman al teléfono preguntando por él.
Traducción: Andrés Catalán
***************
LA BÚSQUEDA DE LA SOMBRA DE LORCA
He visto la ladera. Una ligera brisa que se mueve
por entre las hojas de los olivos. Sí,
este es un poema sobre una muerte histórica,
estaría incompleto si no hubiera una ladera
poblada de olivos, sus hojas volviéndose
plateadas cuando las sacude el terral.
La tierra, con lo que me refiero al suelo, al barro,
es de un gris metálico cubierto aquí y allá
por un polvo arcilloso que puede, o quizás no,
moverse con la brisa. Las hormigas van y vienen
haciendo su tedioso trabajo. Están vivas,
se ocupan de los asuntos de sus vidas,
construyen sus viviendas,
se abastecen, comen lo mejor que pueden.
No recuerdan a la víctima.
Ni siquiera conocieron su nombre, ni la voz,
que resuena todavía en otras voces diferentes,
ni el pelo oscuro que le caía sobre un ojo,
ni sus enojos ni sus celos,, ni su cuerpo
vestido con gastadas prendas de algodón hechas a mano.
(Si estuviera aún con vida podría mirar detenidamente
la camisa ensangrentada, contar los puntos
que sujetaban los puños, y decirte, “No,
esto no es obra de mi abuela”).
Olvida las hormigas, son solamente hormigas,
aunque ellas estén vivas y él no,
aunque sin duda si pudieran se lo comerían,
si en realidad quedara algo por comerse;
aquí los huesos están tan limpios como la porcelana
pues la tierra hace ya mucho tiempo que se comió todo
lo que podía comerse. Pero antes persona a las hormigas
o no llegaremos a nada en esta inútil búsqueda
de la oscuridad que fue y la oscuridad
en que se convirtió. Es agosto. El sol del mediodía
se derrama por este paisaje despiadado
que observó con sus miles de ojos escondidos
en los troncos hendidos y debajo
de las piedras grises y no hizo nada. Alguien
escribió, “El crimen fue en Granada”,
aunque en realidad sucedió aquí entre las hormigas,
las piedras, el polvo, los olivos, la fruta caída, las botas
de hombres armados, los gritos de mujeres y hombres
donde ahora hay solamente silencio y ninguna
oscuridad que podamos llamar suya, de Federico.
Traducción: Andrés Catalán
PUEDES CONSEGUIRLO
Mi hermano llega a casa desde el trabajo
y sube las escaleras hasta nuestra habitación.
Oigo la cama quejarse y sus zapatos caer
uno a uno. Puedes conseguirlo, dice.
La luz de la luna se derrama sobre la ventana
y su rostro sin afeitar palidece
como la cara de la luna. Dormirá
hasta después del mediodía y despertará
para descubrir que me he ido.
Treinta años pasarán hasta que yo recuerde
ese momento en que de pronto supe que cada hombre
tiene un hermano que muere cuando él duerme
y duerme cuando se alza para enfrentarse a esta vida,
y ambos, juntos, son solo un hombre
compartiendo un corazón que siempre trabaja, manos
amarillentas y cuarteadas, una boca que boquea
en busca de aliento y pregunta:, ¿lo conseguiré?
Toda la noche en la fábrica de hielo había alimentado
la rampa con sus bloques plateados, y después yo
apilé cajas de naranjada para los niños
de Kentucky, un gris furgón por vez
y siempre otros dos esperando. Tuvimos veinte años
por poco tiempo y siempre con
la ropa equivocada, encostrada de suciedad
y sudor. Ahora pienso que nunca tuvimos veinte años.
En 1948, en la ciudad de Detroit, fundada
por De la Mothe Cadillac para las lejanas intenciones
de Henry Ford, nadie nació o murió,
nadie caminó por sus calles o cebó un horno,
porque allí no existió ese año, y ahora
ese año se ha desprendido de los viejos periódicos,
calendarios, citas médicas, bonos,
certificados de matrimonio, permisos de conducir.
La ciudad dormía. La nieve se volvió hielo.
Hielo convertido en charcos o ríos
corriendo en las cunetas. Después la hierba lustrosa surgió
entre miles de cuadrados partidos,
y esa hierba murió. Te devuelvo 1948.
Te doy todos los años desde entonces
hasta el próximo. Devuélveme la luna
y su frágil luz cayendo sobre un rostro.
Devuélveme a mi hermano, joven, rudo
y furioso, con sus anchos hombros y una maldición
para Dios y unos ojos ardientes con los que contempla
la creación y dice: Puedes conseguirlo.
Traducción: Jonio González
Philip Levine (1928-2015) Profesor, escritor y poeta estadounidense. Nació en el Hospital Henry Ford de Detroit, el 10 de enero de 1928. Sus padres, emigrantes judíos de origen ruso, vivieron la catástrofe de la Gran Depresión cuando el niño tenía un año. A los cinco perdió a su padre. Cuando tenía ocho, estalló la guerra civil española, cuyas vicisitudes siguieron angustiosamente los amigos de la familia, algunos de los cuales se alistaron en las Brigadas Internacionales. En sus memorias, el poeta cuenta que cuando iba a pie al colegio se imaginaba que llevaba un rifle y que la emprendía a tiros con los cadillacs, chevrolets y lincolns de lujo que había aparcados frente a las mansiones de los ricos. A los 14 empezó a trabajar en las plantas donde se fabricaban aquellos vehículos. Fue el primer miembro de su familia en acceder a la universidad, donde tuvo la fortuna de conocer a John Berryman, quien le ayudó a encontrar la voz que daría forma a sus experiencias en el cinturón industrial de Detroit. En No preguntes, libro de entrevistas publicado en 1981, afirmó: “A ningún poeta le importa lo que pasa en ese mundo, de modo que me impuse el reto de hacerlo yo. Cuando volví a ver a mis antiguos compañeros de trabajo y les expliqué que me dedicaba a escribir poesía, ninguno se rió de mí”.
La pasión de Levine por España le llevó a pasar unos años en estepaís en la década de los sesenta. Tradujo a Jaime Sabines y Gloria Fuertes. Visor publicó en 2014 La búsqueda de la sombra de Lorca, una antología a cargo de Andrés Catalán de sus poemas relacionados con España.
Autor de más de 25 colecciones de versos, fue uno de los poetas más galardonados de su tiempo. Además de obtener el Pulitzer y el Premio Nacional del Libro (en dos ocasiones), entre 2011 y 2012 fue Poeta Laureado de su país. Al igual que Whitman, su maestro, Levine tenía el don de saber llegar a un amplio número de lectores con su poesía.
Philip Levine fue uno de los poetas urbanos esenciales de su país, a quien su compatriota Edward Hirsch caracterizó como el Whitman irónico del corazón industrial de América, falleció en la localidad de Fresno, California, el 14 de febrero de 2015 a los 87 años.
Datos biográficos extraídos de: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/24/actualidad/1424818216_823335.html
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EL HOGAR DEL SILENCIO
El sol invernal, dorado y exhausto,
se aposenta sobre un irregular ejército
de botellas. Afuera los camiones
se apretujan hacia la carretera despejada,
afuera transcurre una tarde de sábado,
y jovencitas vestidas de negro pasan
cogidas del brazo. Este bar,
es el hogar del silencio, y brindamos
a la salud del silencio sin levantar la voz
a la antigua usanza. Brindamos por las puertas
que no se abren, por las cuatro paredes
que cierran los ojos, las manos que trabajan,
los dedos que cuentan monedas, los pies
que suman diez dedos. A medio camino
como estamos entre nuestro trabajo
y el descanso, sentimos la súbita paz
del vino y la agonía del pan duro.
Colón partió de aquí hace 30 años
y jamás escribió a casa. En sábados
así aún llaman al teléfono preguntando por él.
Traducción: Andrés Catalán
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LA BÚSQUEDA DE LA SOMBRA DE LORCA
He visto la ladera. Una ligera brisa que se mueve
por entre las hojas de los olivos. Sí,
este es un poema sobre una muerte histórica,
estaría incompleto si no hubiera una ladera
poblada de olivos, sus hojas volviéndose
plateadas cuando las sacude el terral.
La tierra, con lo que me refiero al suelo, al barro,
es de un gris metálico cubierto aquí y allá
por un polvo arcilloso que puede, o quizás no,
moverse con la brisa. Las hormigas van y vienen
haciendo su tedioso trabajo. Están vivas,
se ocupan de los asuntos de sus vidas,
construyen sus viviendas,
se abastecen, comen lo mejor que pueden.
No recuerdan a la víctima.
Ni siquiera conocieron su nombre, ni la voz,
que resuena todavía en otras voces diferentes,
ni el pelo oscuro que le caía sobre un ojo,
ni sus enojos ni sus celos,, ni su cuerpo
vestido con gastadas prendas de algodón hechas a mano.
(Si estuviera aún con vida podría mirar detenidamente
la camisa ensangrentada, contar los puntos
que sujetaban los puños, y decirte, “No,
esto no es obra de mi abuela”).
Olvida las hormigas, son solamente hormigas,
aunque ellas estén vivas y él no,
aunque sin duda si pudieran se lo comerían,
si en realidad quedara algo por comerse;
aquí los huesos están tan limpios como la porcelana
pues la tierra hace ya mucho tiempo que se comió todo
lo que podía comerse. Pero antes persona a las hormigas
o no llegaremos a nada en esta inútil búsqueda
de la oscuridad que fue y la oscuridad
en que se convirtió. Es agosto. El sol del mediodía
se derrama por este paisaje despiadado
que observó con sus miles de ojos escondidos
en los troncos hendidos y debajo
de las piedras grises y no hizo nada. Alguien
escribió, “El crimen fue en Granada”,
aunque en realidad sucedió aquí entre las hormigas,
las piedras, el polvo, los olivos, la fruta caída, las botas
de hombres armados, los gritos de mujeres y hombres
donde ahora hay solamente silencio y ninguna
oscuridad que podamos llamar suya, de Federico.
Traducción: Andrés Catalán
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PUEDES CONSEGUIRLO
Mi hermano llega a casa desde el trabajo
y sube las escaleras hasta nuestra habitación.
Oigo la cama quejarse y sus zapatos caer
uno a uno. Puedes conseguirlo, dice.
La luz de la luna se derrama sobre la ventana
y su rostro sin afeitar palidece
como la cara de la luna. Dormirá
hasta después del mediodía y despertará
para descubrir que me he ido.
Treinta años pasarán hasta que yo recuerde
ese momento en que de pronto supe que cada hombre
tiene un hermano que muere cuando él duerme
y duerme cuando se alza para enfrentarse a esta vida,
y ambos, juntos, son solo un hombre
compartiendo un corazón que siempre trabaja, manos
amarillentas y cuarteadas, una boca que boquea
en busca de aliento y pregunta:, ¿lo conseguiré?
Toda la noche en la fábrica de hielo había alimentado
la rampa con sus bloques plateados, y después yo
apilé cajas de naranjada para los niños
de Kentucky, un gris furgón por vez
y siempre otros dos esperando. Tuvimos veinte años
por poco tiempo y siempre con
la ropa equivocada, encostrada de suciedad
y sudor. Ahora pienso que nunca tuvimos veinte años.
En 1948, en la ciudad de Detroit, fundada
por De la Mothe Cadillac para las lejanas intenciones
de Henry Ford, nadie nació o murió,
nadie caminó por sus calles o cebó un horno,
porque allí no existió ese año, y ahora
ese año se ha desprendido de los viejos periódicos,
calendarios, citas médicas, bonos,
certificados de matrimonio, permisos de conducir.
La ciudad dormía. La nieve se volvió hielo.
Hielo convertido en charcos o ríos
corriendo en las cunetas. Después la hierba lustrosa surgió
entre miles de cuadrados partidos,
y esa hierba murió. Te devuelvo 1948.
Te doy todos los años desde entonces
hasta el próximo. Devuélveme la luna
y su frágil luz cayendo sobre un rostro.
Devuélveme a mi hermano, joven, rudo
y furioso, con sus anchos hombros y una maldición
para Dios y unos ojos ardientes con los que contempla
la creación y dice: Puedes conseguirlo.
Traducción: Jonio González
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