QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
Dejándome segundo en otro plano
transformas en florero a mi presencia
y observo, hecho un jarrón, a ese piano
que tocas rebosante de excelencia.
Enfrente del teclado siempre absorta
tus dedos se deslizan placenteros
y nada alrededor ya más te importa
moviéndolos seguros y ligeros.
Y justo aquí me tienes, detrás tuya,
mirándote encantado algo envidioso,
paciente y a la espera que concluya
en suma este concierto delicioso.
Te escribo, mientras tanto, esta poesía…
¡Pues yo no se tocar tu melodía!
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