No sabía muy bien de donde venía, pero creyó que estaba en la mitad del recorrido hacia su destino incierto, y se puso a soñar.
De pronto, se vio atraído por la masa, perdió el rumbo y en un instante de nada él se convirtió en ella, en una preciosa estrella, reluciente, altiva. Se supo observada, admirada y objeto de mil deseos.
No era un sueño ya, era real, estaba sucediendo. Su fulgor en aumento le dio alas. Su vida pasada le pareció un agujero triste y negro comparada con estos momentos de gloria y poder.
De pronto sintió calor, más calor, que se abrasaba, y en un microsegundo todo terminó para la debutante estrella fugaz.
Fugacidad en ese micro dode la tristeza deja espacio para esparar el cumplimiento
de unos deseos que se sienten como reales.bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta