Kein Williams
Poeta fiel al portal
Pediste un tiempo para poder pensar
un sacrificio que yo tenía que aceptar,
solo para ver si el cariño que sentías
en tu corazón aún permanecía
y no me podía rehusar.
Pediste un tiempo, para descubrirte
y vivir cosas que conmigo no viviste
y aunque es muy triste y un calvario
y no quiera aceptarlo, ya decidiste.
Es lamentable, vivir la escena
y entre llantos pedir no me dejes, y dar pena.
Y aunque la escena es atractiva para otros
allí estoy yo sin poder comprenderlo
con el corazón tan roto.
No hay amor propio, y en mi pecho
lluvia de espinas dejando
un corazón deshecho.
Pasan los días, siento tu ausencia
y los recuerdos con la música
hacen acto de presencia.
Bajo 10 kilos, pasan los días
llegan los meses, y con ello
se van curando heridas.
La vida sigue. Nadie se muere de amor.
No hubo un mensaje. Una llamada.
Al final me hiciste un favor.
Retiro las fotos, prendidas en la pared
no es que te esconda, sino que ya te superé.
Y sin rencores, y menos inseguridades,
conozco a alguien. Salimos.
Disfrutamos amistades.
Ya van diez meses. De aquel pedido
y en el teléfono veo un mensaje recibido.
¿Podemos vernos?
Hoy a las cuatro
Y en un café, llego
y te vuelvo a ver,
ya me estabas esperando.
Dices que el tiempo, se ha terminado.
Que quieres volver a estar a mi lado.
Y yo sonrío, aunque no oculto la ironía
¿En verdad creíste que tan fácil caería?
Si has regresado, es por fracasos
porque no hallaste nada en otros brazos.
Y más vale idiota viejo que nuevo desconocido,
pero esta vez lo siento, si te quise,
hoy ya nada quiero contigo.
Quieres razones, ¿por qué te he olvidado?
Como si fuese yo el que te hubiera abandonado.
Esto es muy simple, ya he hallado alguien
que me dio vida y que me ayudó
cuando necesitaba levantarme.
Y me despido, ya no hay más tiempo.
Fue lindo mientras duró pero lo nuestro
se acabó en el instante en que tú
decidiste mandar todo al infierno.
un sacrificio que yo tenía que aceptar,
solo para ver si el cariño que sentías
en tu corazón aún permanecía
y no me podía rehusar.
Pediste un tiempo, para descubrirte
y vivir cosas que conmigo no viviste
y aunque es muy triste y un calvario
y no quiera aceptarlo, ya decidiste.
Es lamentable, vivir la escena
y entre llantos pedir no me dejes, y dar pena.
Y aunque la escena es atractiva para otros
allí estoy yo sin poder comprenderlo
con el corazón tan roto.
No hay amor propio, y en mi pecho
lluvia de espinas dejando
un corazón deshecho.
Pasan los días, siento tu ausencia
y los recuerdos con la música
hacen acto de presencia.
Bajo 10 kilos, pasan los días
llegan los meses, y con ello
se van curando heridas.
La vida sigue. Nadie se muere de amor.
No hubo un mensaje. Una llamada.
Al final me hiciste un favor.
Retiro las fotos, prendidas en la pared
no es que te esconda, sino que ya te superé.
Y sin rencores, y menos inseguridades,
conozco a alguien. Salimos.
Disfrutamos amistades.
Ya van diez meses. De aquel pedido
y en el teléfono veo un mensaje recibido.
¿Podemos vernos?
Hoy a las cuatro
Y en un café, llego
y te vuelvo a ver,
ya me estabas esperando.
Dices que el tiempo, se ha terminado.
Que quieres volver a estar a mi lado.
Y yo sonrío, aunque no oculto la ironía
¿En verdad creíste que tan fácil caería?
Si has regresado, es por fracasos
porque no hallaste nada en otros brazos.
Y más vale idiota viejo que nuevo desconocido,
pero esta vez lo siento, si te quise,
hoy ya nada quiero contigo.
Quieres razones, ¿por qué te he olvidado?
Como si fuese yo el que te hubiera abandonado.
Esto es muy simple, ya he hallado alguien
que me dio vida y que me ayudó
cuando necesitaba levantarme.
Y me despido, ya no hay más tiempo.
Fue lindo mientras duró pero lo nuestro
se acabó en el instante en que tú
decidiste mandar todo al infierno.