Tras las rejas de un cruel presidio,
mil almas que claman compasión
al saber que no comprende la justicia
la razón, de aquella gran culpa que hoy
arrastra al preso bajo las sombras
de la injusticia y el dolor.
Piedad pues señor juez,
la culpa ya la pagué yo;
lágrimas y sangre he derramado,
comenzar de nuevo quiero hoy.
Si mis pasos fueron perdidos
pues de nuevo quiero volver a empezar,
tal vez mis huellas me ayuden a encontrar
el verdadero sendero que mi alma formará.
Cuantos sueños yo trunqué
tantas vidas yo deshice,
arrepentido estoy de mi ayer,
lágrimas, sangre, y hiel he dado de beber,
piedad pues señor juez.
mil almas que claman compasión
al saber que no comprende la justicia
la razón, de aquella gran culpa que hoy
arrastra al preso bajo las sombras
de la injusticia y el dolor.
Piedad pues señor juez,
la culpa ya la pagué yo;
lágrimas y sangre he derramado,
comenzar de nuevo quiero hoy.
Si mis pasos fueron perdidos
pues de nuevo quiero volver a empezar,
tal vez mis huellas me ayuden a encontrar
el verdadero sendero que mi alma formará.
Cuantos sueños yo trunqué
tantas vidas yo deshice,
arrepentido estoy de mi ayer,
lágrimas, sangre, y hiel he dado de beber,
piedad pues señor juez.