Siete7perfecto
Poeta recién llegado
Ese hijo mío, piel mía
el sentimiento más profundo
y difícil de expresar
porque no hay palabras suficientes,
pero sólido, claro y puro
como un diamante.
Con sólo pensar en él,
mi alma escapa en un suspiro
y en su ausencia se acurruca mi sonrisa,
sobre él, que en esencia es mi alegría,
que desvanece por completo,
La distancia.
Tejido de mis entrañas,
mi sombra iluminada,
un grito desesperado
que salió de mí como un renuevo,
para quererlo y protegerlo,
como nunca hice conmigo mismo.
Ese hijo mío, soy yo mismo.
Soy el rosal, que en un capullo
broté mi amor,
extendiéndome a la vida
para nuevamente ser deshojado
y renacer.
Piel mía, sangre de mi sangre,
la viva esencia del amor de Dios.
Adán Luna Hernández
09 marzo 2016
el sentimiento más profundo
y difícil de expresar
porque no hay palabras suficientes,
pero sólido, claro y puro
como un diamante.
Con sólo pensar en él,
mi alma escapa en un suspiro
y en su ausencia se acurruca mi sonrisa,
sobre él, que en esencia es mi alegría,
que desvanece por completo,
La distancia.
Tejido de mis entrañas,
mi sombra iluminada,
un grito desesperado
que salió de mí como un renuevo,
para quererlo y protegerlo,
como nunca hice conmigo mismo.
Ese hijo mío, soy yo mismo.
Soy el rosal, que en un capullo
broté mi amor,
extendiéndome a la vida
para nuevamente ser deshojado
y renacer.
Piel mía, sangre de mi sangre,
la viva esencia del amor de Dios.
Adán Luna Hernández
09 marzo 2016