AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
PIEL MORUNA
Mi Canción crece en tu crepúsculo,
como el capullo de un jazmín de
luces desesperadas, que vaga
en los rieles de un tren perdido
y sin vagones de lujo.
Más allá del estío,
una flor, canta a su ave infinita,
y un piano derriba torres en Medio Oriente.
Tu forma irisa la tarde, y al horizonte
y las nubes ensangrentadas reclaman
esa canción que nace de tu crepusculario.
¡Una sola cosa!, tu forma y mi aliento,
dan vida a esa tarde de fuegos en mi tierra.
La arena promueve ese efecto y el sol
se niega en su avance.
Te ama y me duele el desvío
de tu mirada de cúrcuma
hacia ese horizonte prístino,
donde mi corazón se degüella con el sol...
Dunas de carne y huesos, piel moruna
sólo mis manos pueden aislar este instante,
mientras mis labios y mi lengua sedienta,
se deslizan en la misma canción
que prende tu crepúsculo inolvidable.
¡No! No necesitas nombre,
sino flores para nombrarte
con mis ansias y mis besos.
El mar frenó su melancolía y envidió
por primera vez, la suerte de mi carne.
Hoy la vida me ha besado de nuevo...
Augus
Mi Canción crece en tu crepúsculo,
como el capullo de un jazmín de
luces desesperadas, que vaga
en los rieles de un tren perdido
y sin vagones de lujo.
Más allá del estío,
una flor, canta a su ave infinita,
y un piano derriba torres en Medio Oriente.
Tu forma irisa la tarde, y al horizonte
y las nubes ensangrentadas reclaman
esa canción que nace de tu crepusculario.
¡Una sola cosa!, tu forma y mi aliento,
dan vida a esa tarde de fuegos en mi tierra.
La arena promueve ese efecto y el sol
se niega en su avance.
Te ama y me duele el desvío
de tu mirada de cúrcuma
hacia ese horizonte prístino,
donde mi corazón se degüella con el sol...
Dunas de carne y huesos, piel moruna
sólo mis manos pueden aislar este instante,
mientras mis labios y mi lengua sedienta,
se deslizan en la misma canción
que prende tu crepúsculo inolvidable.
¡No! No necesitas nombre,
sino flores para nombrarte
con mis ansias y mis besos.
El mar frenó su melancolía y envidió
por primera vez, la suerte de mi carne.
Hoy la vida me ha besado de nuevo...
Augus