J.Allan
Poeta recién llegado
¡Maldición! El llanto de esa mujer me vuelve loco, atraviesa mis oídos como cuervos kamikazes suplicando atención para la materia sentimental, llena de lujuria por lo oscuro y lo que me aterra, como si mi culpa fuese su orgasmo y mi rabia se convirtiera en esa cadena que me aprisiona, pero lo que mas me ciega de esa hermosamente loca mujer, es su forma de fornicar mi amor y mi amor es lo único que tengo, pero puro ya no es. Porque esa demente mujer me atrapo con la mas decadente de las artimañas, el “enamoramiento”,el cual atravesó mi pecho con una filosa espada y no dejo mas que vomito dentro , ¡Maldición!, como amo a ese engendro tan dulce y tierno como la rabia que acaricia mi corazón y el suyo, y es por eso que por ella he cortado mi sentir y he dejado que se encharque hasta formar un mar de amor hostil, lleno de bestias y placeres , que nadan entre la corriente de nuestro amor y se hunden en la desolación de tal acto sexual , como el vendaval de fragancias que me hace tragar, para que mi estúpido deseo vuelva a florecer , ¡Oh, como amo a esa mujer!.
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