Una y otra vez, desembarcas,
desnuda,
con tu cuerpo al acecho,
hablando,
y no lo ignoro,
...en el fondo,
lo espero.
Tu nariz explora mi rostro,
una isla Inmutable,
si mapa fuera,
marcada en mis labios,
la cruz de un tesoro.
Por los hombros te tomo,
defendiéndome del abordaje,
en un juego excitante,
que perderé,
siendo de ti
prisionero
envuelto en tus brazos,
sintiéndome mar,
al navegar tus besos, irresistibles,
como navíos llenos de oro
pirata...
Suben y bajan...
susurrados por pensamientos,
tus pechos inquisitivos,
escribiendo sobre mi,
como expertas espadas,
marcando el deseo,
arrebatando de mi cofre,
el botín,
que sin saber,
siempre,
tuyo fue.