Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Si dudar los dos,
naufragio solemne y concertado,
piratas los ojos,
que se llevaron todo.
Encallados en nuestras arenas,
sin más que hacer
decidimos volar,
gaviotas preñadas de tiempo,
en un momento celestial.
Providencia en invierno,
bastaban solo las nubes de marco,
la noche con vergüenza ,
los pájaros nocturnos y sus ojos grandes,
todos nos veían caminar por el bulevar .
Y yo te miraba, y tú me mirabas,
de vez en cuando juntos,
de vez en cuando distantes,
tu reías , yo moría en tu boca alegre,
y te imaginaba en la mía.
Todos los faroles en concierto,
todas las esquinas coquetas ,
vendiendo besos de anis,
y la plaza nuestra.
Oscura la sombra reía,
vestida con su velo azucarado de neón.
Piratas los ojos que se llevaron todo,
en nuestras arenas presos,
y sin más que hacer , ¡volamos!,
volamos simplemente a encontrarnos,
y despertamos sin saber que decir,
y en los ojos nos quedamos.