Daniel Espinosa
Poeta adicto al portal
Píntame señor Da vinci,
En cada oleo se erige la conciencia de mis actos,
de locuras insensatas y holocaustos de dolor,
las noches diáfanas y hereditables,
usurpando tu pincel entre mis versos..
Entre el espacio de tus dedos fríos,
en la exquisitez de tus próvidos colores,
existe una gran diferencia a mi abismal historia..
por ejemplo, no se surcan los miedos prohibidos,
ni se engendran pergaminos de victorias.
en la exquisitez de tus próvidos colores,
existe una gran diferencia a mi abismal historia..
por ejemplo, no se surcan los miedos prohibidos,
ni se engendran pergaminos de victorias.
Entre el pincel, el oleo derrama las noches de velorios mi agonía
y se marchan en grises, ocres obscuro y azul muerto,
al sabatino festín de mi cuerpo despedazado:
Píntame señor Da vinci, con tu pluma fidedigna.
y se marchan en grises, ocres obscuro y azul muerto,
al sabatino festín de mi cuerpo despedazado:
Píntame señor Da vinci, con tu pluma fidedigna.
Y deshilacha el llanto,
corta la espina, el espiral de invierno,
la sonrisa sibilante que agoniza entre sarcasmo,
pinta de colores mis ahilados y atribulados sueños
que en secreto: en tequilas fuertes, azabache y fulgor
de tus antojos,
la rebeldía de cabellos revueltos por el tiempo,
ante la sensibilidad del verso.
corta la espina, el espiral de invierno,
la sonrisa sibilante que agoniza entre sarcasmo,
pinta de colores mis ahilados y atribulados sueños
que en secreto: en tequilas fuertes, azabache y fulgor
de tus antojos,
la rebeldía de cabellos revueltos por el tiempo,
ante la sensibilidad del verso.
Entre las grietas de las generaciones,
la Gioconda astillada de deseos,
la iglesia con su afán primario,
de dioses cosechada y de miseria..
la Gioconda astillada de deseos,
la iglesia con su afán primario,
de dioses cosechada y de miseria..
Venga esta noche a mis aposentos,
tempera de sangre, solo pincel,
que el encuentro penetrante del
oleo y la carne, es sólo un verso,
un poema, un fortín inserido,
de eternidad y misterio.
tempera de sangre, solo pincel,
que el encuentro penetrante del
oleo y la carne, es sólo un verso,
un poema, un fortín inserido,
de eternidad y misterio.
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