Platos vacíos

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Besos con sabor a sal y ningún aderezo en la alcoba,
caricias extinguidas como un efímero ritual,
fechas de vencimiento para cada pecado que toca,
palabras en silencio, buenos días es un adiós.

Desayuno con los platos vacíos de conversación
una ducha de agua fría y un paño empapado,
los pliegues mal puestos en el corazón
y el sexo menos placentero y más civilizado.

Pistas de aterrizaje para este vuelo que no tiene terminal,
miradas heladas y un muérdago que hoy
no está para besar.

Ruinas de un pasado que no llega a mañana,
una cuchara de más junto al mantel,
ayer no me dejabas levantar de la mesa
sin antes disfrutar de un beso con miel.

Mensajes que lees y nunca contestas
llamadas que ya no se te antojan hacer,
aquí yo soy criminal y tú la policía
que cree que siempre soy yo el que quiebra la ley.

No recuerdo la última vez que pregunté ¿cómo estás?
ni la última vez que cenamos sin discusión,
sube un poco más el volumen a la televisión
que los vecinos se agolpan para observar este show.

Recoge los trapos que lanzaste en el piso
y dejémonos de ver este próximo mes,
tranquila, yo luego te aviso
cuál es el número de mi cuarto de hotel.

No recuerdo la última vez que preguntaste cómo estaba
ni sé por qué absurdo motivo aún sigues junto a mí.
 
Besos con sabor a sal y ningún aderezo en la alcoba,
caricias extinguidas como un efímero ritual,
fechas de vencimiento para cada pecado que toca,
palabras en silencio, buenos días es un adiós.

Desayuno con los platos vacíos de conversación
una ducha de agua fría y un paño empapado,
los pliegues mal puestos en el corazón
y el sexo menos placentero y más civilizado.

Pistas de aterrizaje para este vuelo que no tiene terminal,
miradas heladas y un muérdago que hoy
no está para besar.

Ruinas de un pasado que no llega a mañana,
una cuchara de más junto al mantel,
ayer no me dejabas levantar de la mesa
sin antes disfrutar de un beso con miel.

Mensajes que lees y nunca contestas
llamadas que ya no se te antojan hacer,
aquí yo soy criminal y tú la policía
que cree que siempre soy yo el que quiebra la ley.

No recuerdo la última vez que pregunté ¿cómo estás?
ni la última vez que cenamos sin discusión,
sube un poco más el volumen a la televisión
que los vecinos se agolpan para observar este show.

Recoge los trapos que lanzaste en el piso
y dejémonos de ver este próximo mes,
tranquila, yo luego te aviso
cuál es el número de mi cuarto de hotel.

No recuerdo la última vez que preguntaste cómo estaba
ni sé por qué absurdo motivo aún sigues junto a mí.
Buenos días
Un gusto verte en mi paso y leer tus lindas letras
Gracias por compartirlas
Un saludo
 
Los melosos principios acaban en amargos desencuentro con la rutina y nacen esas discusiones o largos silencios , miradas despreciativas que van royendo la buena convivencia. Mejor abandonar y vivir en el hotel donde si quiere te podrá encontrar.

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