Con extrema precaución
entre sin miramientos,
roncaba a cuatro vientos
ahí tirado en el colchón
con la rubia en el rincón
de cuernos tengo cientos.
Ya llegó mi ocasión,
quizás serian los celos,
pues se quedó sin pelos
sin ninguna compasión.
¡Es Ana de los ciegos!
Que al no verle el panzón
Se guió por la intuición
Y ahora marcha lejos.
Que curioso corazón,
Que sin ser de callejón
(la única en la colección)
Se fue con mil complejos
Mas, solo son los viejos
Que le prestan atención.
entre sin miramientos,
roncaba a cuatro vientos
ahí tirado en el colchón
con la rubia en el rincón
de cuernos tengo cientos.
Ya llegó mi ocasión,
quizás serian los celos,
pues se quedó sin pelos
sin ninguna compasión.
¡Es Ana de los ciegos!
Que al no verle el panzón
Se guió por la intuición
Y ahora marcha lejos.
Que curioso corazón,
Que sin ser de callejón
(la única en la colección)
Se fue con mil complejos
Mas, solo son los viejos
Que le prestan atención.