Pobre enamorado,
pobre corazón desesperado
se genera esperazas
de incurables heridas.
El corazón herido palpita
como una rosa marchita.
Cada latido aumenta el deseo
que se funde en un anhelo.
Cada ilusión
es solo una intricada ficción
que solo hace más doloroso
la llegada del destrozo.