El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Cultura compartiva,
eminencia del pueblo.
A cada uno le das
un trozo de cada cosa.
Riqueza es: música,
vino compartido,
danza,
abrazo fuerte,
o apretón de mano
Beso que suena.
Te necesito,
entre gente pálida de dientes amarillos
que no me da licencia.
Te busco entre las paredes.
Raza sin orgullo,
raza sin credo ni raza.
Ser próximo,
cercano,
digno de reverencia y sonrisa.
Confianza,
amiga,
amigo.
Guarida humilde donde dejarlo todo.
Haces lo que otros prometen.
No te escandalizas ante lo humano y falible.
Sientes más de lo que entiendes.
No pides condena,
sólo comprendes
que todos tienen razón
y están equivocados.
Y que de aquí,
nadie sale vivo.
Hay que gastarse.
Darse por entero.
Te envidio, la paz interior,
eminencia del pueblo.
Señor sin nombre,
justo y correcto
que nos enseñas.
Contigo se es rico en bondad,
o mísero,
sin tenerte.
Eres uno más entre nosotros.
Eres la vara con que te mide tu vecino,
bondad,
tu misma vara.
Saber aprendido a errores.
Peine,
guitarra,
sombrero.
Eres tan humano como esas cosas.
Cálido corazón valeroso,
necesario.
Vas bombeando vida.
Eminencia,
prisma,
saber del pueblo.
Cultura diferente
que nos honras con tu presencia.
No basada en privilegio,
ni acumulación,
ni avaricia.
Ni cerrojo.
Espejo,
trono,
donde me siento reflejado.
Manantial corazón,
sonrisa.
Abrazas grande,
cercano,
poderoso.
Te busco entre las paredes.
Entre gente que me reclama la apariencia,
que ante la sinceridad
se da por muy ofendida.
Gente que persigue riqueza en papeles.
Te busco en las calles que no llevan a casa.
A veces te encuentro
donde no pegan las luces.
Raza sin orgullo,
sin frontera,
raza sin credo ni raza.
Me hablas con palabras claras
de cosas profundas,
y así,
a través tuyo veo,
comprendo.
Me veo.
Sólo a tí te confío mi valija de sueños gastados.
Manos calladas.
Cuidála.
Unica pertenencia,
familia.
Que abrazas grande.
eminencia del pueblo.
A cada uno le das
un trozo de cada cosa.
Riqueza es: música,
vino compartido,
danza,
abrazo fuerte,
o apretón de mano
Beso que suena.
Te necesito,
entre gente pálida de dientes amarillos
que no me da licencia.
Te busco entre las paredes.
Raza sin orgullo,
raza sin credo ni raza.
Ser próximo,
cercano,
digno de reverencia y sonrisa.
Confianza,
amiga,
amigo.
Guarida humilde donde dejarlo todo.
Haces lo que otros prometen.
No te escandalizas ante lo humano y falible.
Sientes más de lo que entiendes.
No pides condena,
sólo comprendes
que todos tienen razón
y están equivocados.
Y que de aquí,
nadie sale vivo.
Hay que gastarse.
Darse por entero.
Te envidio, la paz interior,
eminencia del pueblo.
Señor sin nombre,
justo y correcto
que nos enseñas.
Contigo se es rico en bondad,
o mísero,
sin tenerte.
Eres uno más entre nosotros.
Eres la vara con que te mide tu vecino,
bondad,
tu misma vara.
Saber aprendido a errores.
Peine,
guitarra,
sombrero.
Eres tan humano como esas cosas.
Cálido corazón valeroso,
necesario.
Vas bombeando vida.
Eminencia,
prisma,
saber del pueblo.
Cultura diferente
que nos honras con tu presencia.
No basada en privilegio,
ni acumulación,
ni avaricia.
Ni cerrojo.
Espejo,
trono,
donde me siento reflejado.
Manantial corazón,
sonrisa.
Abrazas grande,
cercano,
poderoso.
Te busco entre las paredes.
Entre gente que me reclama la apariencia,
que ante la sinceridad
se da por muy ofendida.
Gente que persigue riqueza en papeles.
Te busco en las calles que no llevan a casa.
A veces te encuentro
donde no pegan las luces.
Raza sin orgullo,
sin frontera,
raza sin credo ni raza.
Me hablas con palabras claras
de cosas profundas,
y así,
a través tuyo veo,
comprendo.
Me veo.
Sólo a tí te confío mi valija de sueños gastados.
Manos calladas.
Cuidála.
Unica pertenencia,
familia.
Que abrazas grande.