Sabes comer la manzana de la flor
rellena de melodía azul en las tinieblas,
mas no puedes huir de su resplandor
laberíntico con toros llorosos de niebla
Gris dedo, palabras impronunciables
tus ojos rojos de ordenador escriben
sin el planeta cariñoso que prescriben,
infinitos universos son innegociables
Temo chocar con el rostro de la luz
en el lácteo asiento del lago marfuz
así que escapo del ángel estocástico
y del fantasma de mi árbol de plástico
En esto bebo del fluido del fuego
cuyos labios tiran del yo modrego
entre el mar de azúcar nunca mego
donde me aquieta el viento maniego
rellena de melodía azul en las tinieblas,
mas no puedes huir de su resplandor
laberíntico con toros llorosos de niebla
Gris dedo, palabras impronunciables
tus ojos rojos de ordenador escriben
sin el planeta cariñoso que prescriben,
infinitos universos son innegociables
Temo chocar con el rostro de la luz
en el lácteo asiento del lago marfuz
así que escapo del ángel estocástico
y del fantasma de mi árbol de plástico
En esto bebo del fluido del fuego
cuyos labios tiran del yo modrego
entre el mar de azúcar nunca mego
donde me aquieta el viento maniego