Podría ser, amor, que alguna vez
consiguiéramos el secreto eterno, de hacernos invisibles
Y parapetados en una minúscula estrella de rocío,
el mundo, quizás se olvide de nosotros.
Podría ser, amor, que alguna noche
nos diluyéramos en la espesura del jardín,
y transportados en un haz de luz, de mil luciérnagas
La luna quizás nos ignore por un momento.
Podría ser, amor, que alguna tarde
nos mimeticemos con el polvo del camino
y nos vayamos en un grano de polen, azotado por el viento.
El sol, tal vez ni sospeche que nos hemos fugado.
Podría ser, amor, que alguna madrugada
nos sumergiéramos en una lágrima de amor
y naveguemos juntos, hacia el mar que nos espera.
Entonces la aurora, quizás ni pregunte por nosotros.
Todo eso, podría ser...
Pero lo que es, lo que resulta ya inevitable,
es que te amo y tú me amas
Entonces ya quizás, ni necesitemos fugarnos.
Porque el amor, como una llamarada de trigo
nos quemará las manos,
y nos alimentará el alma.
Marino Fabianesi
consiguiéramos el secreto eterno, de hacernos invisibles
Y parapetados en una minúscula estrella de rocío,
el mundo, quizás se olvide de nosotros.
Podría ser, amor, que alguna noche
nos diluyéramos en la espesura del jardín,
y transportados en un haz de luz, de mil luciérnagas
La luna quizás nos ignore por un momento.
Podría ser, amor, que alguna tarde
nos mimeticemos con el polvo del camino
y nos vayamos en un grano de polen, azotado por el viento.
El sol, tal vez ni sospeche que nos hemos fugado.
Podría ser, amor, que alguna madrugada
nos sumergiéramos en una lágrima de amor
y naveguemos juntos, hacia el mar que nos espera.
Entonces la aurora, quizás ni pregunte por nosotros.
Todo eso, podría ser...
Pero lo que es, lo que resulta ya inevitable,
es que te amo y tú me amas
Entonces ya quizás, ni necesitemos fugarnos.
Porque el amor, como una llamarada de trigo
nos quemará las manos,
y nos alimentará el alma.
Marino Fabianesi