alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuantos besos pasionales
que dejaron mi boca sin aliento.
Las caricias que enllamaron mi piel
marcando cada uno de tus deseos en ella.
Nuestros cuerpos sudados, tan fundidos
que hasta el mismo sudor nos penetraba.
La noche y sus silencios
hacían eco en nuestros propios gemidos.
La excitación, nos invadía
hasta quedar conmovidos de tanto placer.
Y las dulces palabras de amor
llenaban las diminutas distancias de nuestras bocas.
Cuanto amor, cuanta locura contenida
queriendo ser liberadas desde nuestro interior
que nos sometía a la acción
de un acto desenfrenado y majestuoso.
La calidez de las sensaciones, que queríamos sentir
se convertían en posesión de minutos sublimes
que buscábamos desde el primer contacto.
El fuego mas exquisito, recorría cada centímetro de nuestro ser.
Y ese lecho, se transformaba en la hoguera
en donde nos dejábamos quemar.
Era el descontrol tan incesante
que se transportaba hacia la mente
dejándola totalmente en blanco.
Y los cuerpos empezaban a actuar
ya por sus instintos.
Nos dimos todo el amor posible
hasta yo entregarte mi alma.
Quedándome solo con el recuerdo de una noche
[FONT="]La que jamás será concretada
que dejaron mi boca sin aliento.
Las caricias que enllamaron mi piel
marcando cada uno de tus deseos en ella.
Nuestros cuerpos sudados, tan fundidos
que hasta el mismo sudor nos penetraba.
La noche y sus silencios
hacían eco en nuestros propios gemidos.
La excitación, nos invadía
hasta quedar conmovidos de tanto placer.
Y las dulces palabras de amor
llenaban las diminutas distancias de nuestras bocas.
Cuanto amor, cuanta locura contenida
queriendo ser liberadas desde nuestro interior
que nos sometía a la acción
de un acto desenfrenado y majestuoso.
La calidez de las sensaciones, que queríamos sentir
se convertían en posesión de minutos sublimes
que buscábamos desde el primer contacto.
El fuego mas exquisito, recorría cada centímetro de nuestro ser.
Y ese lecho, se transformaba en la hoguera
en donde nos dejábamos quemar.
Era el descontrol tan incesante
que se transportaba hacia la mente
dejándola totalmente en blanco.
Y los cuerpos empezaban a actuar
ya por sus instintos.
Nos dimos todo el amor posible
hasta yo entregarte mi alma.
Quedándome solo con el recuerdo de una noche
[FONT="]La que jamás será concretada