alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como en mar de aguas profundas
me fui sumergiendo en tus ojos
anhelando el deseo de cada mirada
que dirigías hacia a mi.
La sal de tu cuerpo
fue impregnando y desbordando
cada poro d mi piel.
El oleaje de tus manos
fue dibujando caricias en mi cuerpo
y me rodee de algas y corales
en la latitud de tu marea.
El viento y su velocidad
logro que el mar embravecido
golpeara contra los medanos de mi pecho.
Cada grano de arena
se convirtió en cada minuto
que compartimos
la orilla fue testigo
del amor que construimos.
Como niños jugamos
a levantar castillos
que luego el mar arrastro
y con el se llevo
cada minuto compartido.
Sin dejar rastros de el amor
prohibido que vivimos.
Y el agua nos cubrió
con su manto frió
y cada uno sin el otro
volvió a emprender su camino
Kilómetros de arena
separan nuestros cuerpos
nos dividen muelles de incertidumbres
nos separan horas
solo es tiempo.
Nos envuelven los pensamientos
nos protegen los sentimientos
y nos une el amor que nos tenemos.
me fui sumergiendo en tus ojos
anhelando el deseo de cada mirada
que dirigías hacia a mi.
La sal de tu cuerpo
fue impregnando y desbordando
cada poro d mi piel.
El oleaje de tus manos
fue dibujando caricias en mi cuerpo
y me rodee de algas y corales
en la latitud de tu marea.
El viento y su velocidad
logro que el mar embravecido
golpeara contra los medanos de mi pecho.
Cada grano de arena
se convirtió en cada minuto
que compartimos
la orilla fue testigo
del amor que construimos.
Como niños jugamos
a levantar castillos
que luego el mar arrastro
y con el se llevo
cada minuto compartido.
Sin dejar rastros de el amor
prohibido que vivimos.
Y el agua nos cubrió
con su manto frió
y cada uno sin el otro
volvió a emprender su camino
Kilómetros de arena
separan nuestros cuerpos
nos dividen muelles de incertidumbres
nos separan horas
solo es tiempo.
Nos envuelven los pensamientos
nos protegen los sentimientos
y nos une el amor que nos tenemos.