sebi
Poeta recién llegado
Y yo me pregunto cómo nacen
de su lecho de estrellas cansadas;
cuántos alados liberaron,
cuales milagros acunaron
en su augurio de luces plateadas.
Que sin voz ni palabras, gritan.
Que sin aroma ni gusto, tientan.
Que claros e inocentes, pecan.
Ellos responden con lo mismo;
con su tímido cubrirse de flores,
con su ironía de pétalos verdes,
soles eternos y nubes de colores.
Y yo me pregunto cómo nacen,
cuando con mi llanto, a solas los dejo,
en sus mejillas, como caudales,
colores más preciosos que los del cielo.
Ellos responden con lo mismo;
con su batallón de poemas interminables,
con su empresa de huellas profundas,
con su nunca dejar de enamorarme.
de su lecho de estrellas cansadas;
cuántos alados liberaron,
cuales milagros acunaron
en su augurio de luces plateadas.
Que sin voz ni palabras, gritan.
Que sin aroma ni gusto, tientan.
Que claros e inocentes, pecan.
Ellos responden con lo mismo;
con su tímido cubrirse de flores,
con su ironía de pétalos verdes,
soles eternos y nubes de colores.
Y yo me pregunto cómo nacen,
cuando con mi llanto, a solas los dejo,
en sus mejillas, como caudales,
colores más preciosos que los del cielo.
Ellos responden con lo mismo;
con su batallón de poemas interminables,
con su empresa de huellas profundas,
con su nunca dejar de enamorarme.