nandez
Poeta recién llegado
Poema a una desconocida
Mujer, que caminas distante por los campos de mis sueños
cada paso que das lo guardo en los orígenes de mi alma.
Escucho lejos tus pasos. Para mí, el más valioso recuerdo
es aquel recuerdo improbable que vive de esperanza.
Amiga, caminando detrás mío creo que te vi pasar,
ibas de blanco por la playa como atraída por el mar.
Las olas suspiran. El azul se pinta de atardecer.
No te he visto. Pero para amarte, no te tengo que ver.
Amante, en mi lecho solitario te siento sola igual que yo;
caminas sincerando corazones, sin poder sincerar tu corazón.
Sufro por ti, a veces duele. Yo aprendí a endurecer el mío.
Cuando te veía en los ojos de otro maldecía mi albedrío.
Esposa, lástima que no fuiste en mi vida la primera
pero entiende que buscaba tu cariño en cada una de ellas.
Sufro por mí, siempre duele. Te busco... mas no estás.
Yo que sin verte te amaba, te amo ahora aunque sé que te vas.
Mujer, que caminas distante por los campos de mis sueños
cada paso que das lo guardo en los orígenes de mi alma.
Escucho lejos tus pasos. Para mí, el más valioso recuerdo
es aquel recuerdo improbable que vive de esperanza.
Amiga, caminando detrás mío creo que te vi pasar,
ibas de blanco por la playa como atraída por el mar.
Las olas suspiran. El azul se pinta de atardecer.
No te he visto. Pero para amarte, no te tengo que ver.
Amante, en mi lecho solitario te siento sola igual que yo;
caminas sincerando corazones, sin poder sincerar tu corazón.
Sufro por ti, a veces duele. Yo aprendí a endurecer el mío.
Cuando te veía en los ojos de otro maldecía mi albedrío.
Esposa, lástima que no fuiste en mi vida la primera
pero entiende que buscaba tu cariño en cada una de ellas.
Sufro por mí, siempre duele. Te busco... mas no estás.
Yo que sin verte te amaba, te amo ahora aunque sé que te vas.
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