Se cerró en sollozos,
de frente,... Un portillo
desmiente el regreso
y ser yo quien comprende
que irte pone en mí
segmentos tristes
y pedregoso invierno
de pregonero risueño.
Ese yo .. Excluido del postre
que escondido entre pezones endebles
enderezó el huerto
ese yo renegrido
en norte y sur
de pedestre este y oeste
se obró en un cortejo
de escrupulosos conejos
viejos conserjes en festines y suerte
Yo no estoy vendido
sólo engreído y furibundo en extremo
y busco el veneno
entre morosos
encubiertos de heno y bizcocho
derroche de suspiros en miel
de dioses confesos
en quiniento besos del insomnio.
En los esbozos
el clientelismo del consorte rendido
que vendió reptiles cenicientos
lírico empirismo
en un profundo y entumecido poso.
En el recuerdo
se glorificó ¡por fin!!!
un cielo de trenes y rieles
con reporteros redentores
y plumíferos perros contendores
en ring ring de telefónico polígono.
Proyectores ungidos
promotores de un film
donde el rosetón y el orgullo
destruyen erección
de egipcios convergentes
en un desierto sin sol
y sin tibios tesoros
embutidos en el peor de los elementos.
Dije en vez de oír
que ni el estiércol
ni el impúber que cubre
el hocico del cencerro
viste de obscuro luto
y vejez el recuerdo
oí en vez de bendecir
el infierno donde crepitó
sin consentimiento
el divino profundo del tormento y
el descuido que en sí, es tormento.
Los justos
primero fueron felices
de modo, que los injustos
en eterno bullicio de fuego
erigieron de improviso
Jugos de tufos y soliloquios
en el dormitorio del juicio.