Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Déjame hablarte.
Déjame, hoy,
que la noche es fría,
arroparte en mis brazos,
y tenerte aquí, conmigo,
tenerte aquí hasta la mañana.
Déjame contarte por qué te quiero,
por qué me haces tan feliz,
por qué es tanto lo que te necesito...
El viento baña la ventana,
y nosotros, aquí, somos juntos.
Nos besamos como besa el amor,
y tú, tan eternamente femenina, tan linda,
ríes, y metes las manos en mis bolsillos.
¡Eres tan delicada!, tan cercana a un ángel
Tu aliento se desliza por mi piel,
tu mirada se entrelaza con la mía,
y una sonrisa nos ilumina.
Son tus sonrisas.
Son tus sonrisas la razón de mi quererte tanto.
Es el olvidar el mundo, el ser tu y yo,
ser sin más que nuestra unión, ser aquí esta noche.
No te quiero porque me admires,
o porque haya de querer a una mujer...
Te quiero por tus sonrisas.
No te necesito por tus cuidados,
o por la necesidad de ser más hombre....
Necesito tus sonrisas.
Te necesito a ti.
Necesito cuidarte de la vida,
Necesito que una mujer como tú,
alguien tan frágil y compasiva como tú,
sea siempre tratada con delicadeza y atención.
Es lo único que necesito
y por eso no te dejaré. Nunca.
No dejare nunca que tu alma sufra,
porque siempre estarás conmigo.
No dejare que pase el tiempo por ti,
porque viviremos fuera del tiempo.
No dejare que un Odio,
un Aburrimiento, una Envidia,
o un Miedo pasen por tu mente.
Nunca.
Es mi razón para levantarme.
Cada día, con el nuevo sol,
te miro, bellamente dormida,
y sufro la ardiente necesidad
de esforzarme por ser mejor,
de olvidarme para cuidarte más,
de luchar para aprender a amar.
Dejame besarte, amor,
bésame.
Déjame, hoy,
que la noche es fría,
arroparte en mis brazos,
y tenerte aquí, conmigo,
tenerte aquí hasta la mañana.
Déjame contarte por qué te quiero,
por qué me haces tan feliz,
por qué es tanto lo que te necesito...
El viento baña la ventana,
y nosotros, aquí, somos juntos.
Nos besamos como besa el amor,
y tú, tan eternamente femenina, tan linda,
ríes, y metes las manos en mis bolsillos.
¡Eres tan delicada!, tan cercana a un ángel
Tu aliento se desliza por mi piel,
tu mirada se entrelaza con la mía,
y una sonrisa nos ilumina.
Son tus sonrisas.
Son tus sonrisas la razón de mi quererte tanto.
Es el olvidar el mundo, el ser tu y yo,
ser sin más que nuestra unión, ser aquí esta noche.
No te quiero porque me admires,
o porque haya de querer a una mujer...
Te quiero por tus sonrisas.
No te necesito por tus cuidados,
o por la necesidad de ser más hombre....
Necesito tus sonrisas.
Te necesito a ti.
Necesito cuidarte de la vida,
Necesito que una mujer como tú,
alguien tan frágil y compasiva como tú,
sea siempre tratada con delicadeza y atención.
Es lo único que necesito
y por eso no te dejaré. Nunca.
No dejare nunca que tu alma sufra,
porque siempre estarás conmigo.
No dejare que pase el tiempo por ti,
porque viviremos fuera del tiempo.
No dejare que un Odio,
un Aburrimiento, una Envidia,
o un Miedo pasen por tu mente.
Nunca.
Es mi razón para levantarme.
Cada día, con el nuevo sol,
te miro, bellamente dormida,
y sufro la ardiente necesidad
de esforzarme por ser mejor,
de olvidarme para cuidarte más,
de luchar para aprender a amar.
Dejame besarte, amor,
bésame.
Última edición: