Hola. Soy nuevo en estas lides. Espero pasar mucho por aquí y que mis contribuciones sean bienvenidas.
Ahora os mando este poema de bienvenida para disfrute de todos. ya me contareis que os parece.
HISTORIA PROHIBIDA DEL DESCUBRIMIENTO DE LAS INDIAS
Me dispongo a relatar
unos hechos que sufrieron
los españoles que fueron
América a conquistar.
Son cosas desconocidas
pero tan ciertas y fieles
que escribir quiero en papeles
por si la memoria olvida.
Calentaba el duro sol,
entrado estaba ya el día,
cuando con gran alegría
¡Tierra a la vista! gritó
una voz desde a altura,
y de las naves surgió
un alboroto que dio
al silencio sepultura.
Vicente y Martín Pinzón
los almirantes hispanos,
estrecháronse las manos
como felicitación.
Junto a los demás valientes
de los barcos descendieron
y entonces al fin ya vieron
lo que antes forjó su mente.
Y resonó en la campaña
un vozarrón sobrehumano
que, con acento italiano,
Nombro estas tierras de España,
dijo, y clavó el pendón
de Isabel y de Fernando,
así el Nuevo Mundo hallando,
Cristobalito Colón.
De detrás de unos arbustos
surgen dos rostros pintados
que allí estaban ocultados
estupefactos del susto.
El más audaz de los dos
sale para saludar
a aquéllos que por el mar
había enviado su dios.
Completamente desnudo
apareció el elemento,
y con ademán contento
y con acento muy rudo
se presentó al marinero
que no podía creer
lo que acababa de ver
de aquel indígena fiero.
Empezó a sentirse mal
nuestro ligur almirante
al ver que tenía delante
¡un falo descomunal!
Y exclamó con voz severa:
Credere non posso, affè!
Non è possibile che
questo sia una cosa vera"!
Mas los altivos Pinzones,
ante el trance del marino,
con cierto ademán ladino
se bajaron los calzones.
¡No hay palabras en el mundo
para dar a conocer
lo que alcanzaron a ver
aquellos dos oriundos!
Pues los indios, admirados
ante tamañas palmeras,
hincaron sus posaderas
en el suelo y reclinados
mil reverencias hicieron
a los tres conquistadores
y por dioses redentores
para siempre los tuvieron.
Esta es la veraz historia
de lo que ocurrió aquel día
en el que Colón y Cía.
se encumbraron a la gloria.
Así pues, yo me despido,
y agradezco su atención,
pues sé que por mi canción
digno de alabanza he sido.
FIN
Ahora os mando este poema de bienvenida para disfrute de todos. ya me contareis que os parece.
HISTORIA PROHIBIDA DEL DESCUBRIMIENTO DE LAS INDIAS
Me dispongo a relatar
unos hechos que sufrieron
los españoles que fueron
América a conquistar.
Son cosas desconocidas
pero tan ciertas y fieles
que escribir quiero en papeles
por si la memoria olvida.
Calentaba el duro sol,
entrado estaba ya el día,
cuando con gran alegría
¡Tierra a la vista! gritó
una voz desde a altura,
y de las naves surgió
un alboroto que dio
al silencio sepultura.
Vicente y Martín Pinzón
los almirantes hispanos,
estrecháronse las manos
como felicitación.
Junto a los demás valientes
de los barcos descendieron
y entonces al fin ya vieron
lo que antes forjó su mente.
Y resonó en la campaña
un vozarrón sobrehumano
que, con acento italiano,
Nombro estas tierras de España,
dijo, y clavó el pendón
de Isabel y de Fernando,
así el Nuevo Mundo hallando,
Cristobalito Colón.
De detrás de unos arbustos
surgen dos rostros pintados
que allí estaban ocultados
estupefactos del susto.
El más audaz de los dos
sale para saludar
a aquéllos que por el mar
había enviado su dios.
Completamente desnudo
apareció el elemento,
y con ademán contento
y con acento muy rudo
se presentó al marinero
que no podía creer
lo que acababa de ver
de aquel indígena fiero.
Empezó a sentirse mal
nuestro ligur almirante
al ver que tenía delante
¡un falo descomunal!
Y exclamó con voz severa:
Credere non posso, affè!
Non è possibile che
questo sia una cosa vera"!
Mas los altivos Pinzones,
ante el trance del marino,
con cierto ademán ladino
se bajaron los calzones.
¡No hay palabras en el mundo
para dar a conocer
lo que alcanzaron a ver
aquellos dos oriundos!
Pues los indios, admirados
ante tamañas palmeras,
hincaron sus posaderas
en el suelo y reclinados
mil reverencias hicieron
a los tres conquistadores
y por dioses redentores
para siempre los tuvieron.
Esta es la veraz historia
de lo que ocurrió aquel día
en el que Colón y Cía.
se encumbraron a la gloria.
Así pues, yo me despido,
y agradezco su atención,
pues sé que por mi canción
digno de alabanza he sido.
FIN
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