La ciudad se desviste de sus abrigos de invierno
y el viento hacendoso desempolva las calles,
las flores desnudan su timidez en el aire
y un aguacero baña el cuerpo de la tarde.
Sólo tú y yo sabremos lo que será la noche
con la ventana abierta hacia el patio trasero
y nuestro amor tendido sobre el cálido lecho
impaciente e intenso, interminable y tierno.
Colándose furtiva por la abierta ventana,
la luna entrometida compartirá el exceso
de labios que se pierden en rincones prohibidos
de tu alma y mi alma, de tu cuerpo y mi cuerpo.
Dirán al otro día que diluvió en el pueblo
y que el viento fustigó los árboles del parque,
y nosotros no sabremos lo que pasó allí afuera
porque estuvimos viviendo cosas más importantes.
Que nos importa el viento voluble y caprichoso,
ni que la lluvia seduzca los instintos de la tarde,
si la luna nos visita indiscreta y comparte
nuestras furtivas citas y este amor insaciable.
derechos reservados
y el viento hacendoso desempolva las calles,
las flores desnudan su timidez en el aire
y un aguacero baña el cuerpo de la tarde.
Sólo tú y yo sabremos lo que será la noche
con la ventana abierta hacia el patio trasero
y nuestro amor tendido sobre el cálido lecho
impaciente e intenso, interminable y tierno.
Colándose furtiva por la abierta ventana,
la luna entrometida compartirá el exceso
de labios que se pierden en rincones prohibidos
de tu alma y mi alma, de tu cuerpo y mi cuerpo.
Dirán al otro día que diluvió en el pueblo
y que el viento fustigó los árboles del parque,
y nosotros no sabremos lo que pasó allí afuera
porque estuvimos viviendo cosas más importantes.
Que nos importa el viento voluble y caprichoso,
ni que la lluvia seduzca los instintos de la tarde,
si la luna nos visita indiscreta y comparte
nuestras furtivas citas y este amor insaciable.
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