He decidido escribirte
asi, este poema desnudo
de ataduras de otro tiempo
sin la mínima vergüenza
porque la piel de mis letras
sea tocada por los rayos
de esas dos estrellas vivas
que te iluminan el rostro.
Este universo mío
que sabe vestirse entero
con los ropajes antiguos
de salones cenicientos
he puesto a correr
sobre la edénica colina
de la primera mañana
haciendo que el viento suave
de tus manos lo acaricie.
Qué más he de entregarte
sino toda mi vida entera
abierta como la fruta
que ya el verano revienta
para que puedas mirarme
olerme, partir, gustarme
moldearme como la nube
que toca el viento en la tarde.
Amor se me escapa el alma
cuando me pongo a cantarte
se me iluminan las horas
se me estremece la carne
me dueles, ay! no sé dónde
la piel me arde, me arde
y mientras te estoy pensando
se me van volviendo letras
lo que del alma me nace.
Razón de mis dulces horas
se me evapora la sangre
desde que el sol de tus labios
ha calcinado los lienzos
con que vestido en el mundo
yo transitaba el paisaje.
asi, este poema desnudo
de ataduras de otro tiempo
sin la mínima vergüenza
porque la piel de mis letras
sea tocada por los rayos
de esas dos estrellas vivas
que te iluminan el rostro.
Este universo mío
que sabe vestirse entero
con los ropajes antiguos
de salones cenicientos
he puesto a correr
sobre la edénica colina
de la primera mañana
haciendo que el viento suave
de tus manos lo acaricie.
Qué más he de entregarte
sino toda mi vida entera
abierta como la fruta
que ya el verano revienta
para que puedas mirarme
olerme, partir, gustarme
moldearme como la nube
que toca el viento en la tarde.
Amor se me escapa el alma
cuando me pongo a cantarte
se me iluminan las horas
se me estremece la carne
me dueles, ay! no sé dónde
la piel me arde, me arde
y mientras te estoy pensando
se me van volviendo letras
lo que del alma me nace.
Razón de mis dulces horas
se me evapora la sangre
desde que el sol de tus labios
ha calcinado los lienzos
con que vestido en el mundo
yo transitaba el paisaje.