R i g o
Poeta reconocido.
Te prometo amor, echarlo todo a perder
arruinarlo,
arrojarlo a los leones de la calle.
Te prometo,amor,
Hablar de menos y callar de más,
te prometo mujer sólo esto y el hartazgo,
pues no conozco otras certezas,
no estoy seguro de ti, ni de mi,
ni del agua,
ni de la poesía
¿puedes decirme tú dónde está la poesía?
Prometo firmemente no prometerte nada más,
nada que no conozca,
nada que no haya firmado,
nada que no esté notariado,
nada como el amor incondicional,
nada como la vida eterna y chocolates los domingos,
prometo no darte burbujas de certeza para guardarlas
y soltarlas al vuelo en el futuro
te prometo, amor, la incertidumbre.
Prometo hartarte de mi poesía,
de mis garabatos
y de mis deformes bocetos,
prometo hartarte de mis manos,
de mis labios,
de mis ojos de vaca,
prometo,
y estoy bajo juramento,
hartarte de mis besos,
del baile de mis ojos
y de mis teorías estúpidas sobre el vuelo de las aves
o sobre de la eternidad de la mirada
en el segundo último antes de la muerte,
prometo hartarte de ebrias llamadas telefónicas a horas escandalosas.
Y es qué,
no puedo prometerte sino el fracaso,
prometo hartarte porque así es esto,
este terrible juego de sombras que decidimos jugar,
prometo hartarte porque no podría ser de otra forma,
prometo hartarte con este monótono poema
que se la pasa enlistando tonterías que te agotan,
prometo hartarte,
hacerte enfurecer,
prometo terminar todo con un golpe bajo,
pues así es como este tipo de desvaríos terminan.
Prometo mentirte tanto,
tanto
como para crearte otro mundo,
concebido por y para nosotros,
prometo mentirte en mis poemas
para hacerte sulfurar
y ver como se pinta ese bello reclamo
en el centro de tus ojos negros,
te prometo,
y esto lo digo como un principio fundamental que regirá nuestra vida,
te prometo jamás cumplir con mis promesas.
arruinarlo,
arrojarlo a los leones de la calle.
Te prometo,amor,
Hablar de menos y callar de más,
te prometo mujer sólo esto y el hartazgo,
pues no conozco otras certezas,
no estoy seguro de ti, ni de mi,
ni del agua,
ni de la poesía
¿puedes decirme tú dónde está la poesía?
Prometo firmemente no prometerte nada más,
nada que no conozca,
nada que no haya firmado,
nada que no esté notariado,
nada como el amor incondicional,
nada como la vida eterna y chocolates los domingos,
prometo no darte burbujas de certeza para guardarlas
y soltarlas al vuelo en el futuro
te prometo, amor, la incertidumbre.
Prometo hartarte de mi poesía,
de mis garabatos
y de mis deformes bocetos,
prometo hartarte de mis manos,
de mis labios,
de mis ojos de vaca,
prometo,
y estoy bajo juramento,
hartarte de mis besos,
del baile de mis ojos
y de mis teorías estúpidas sobre el vuelo de las aves
o sobre de la eternidad de la mirada
en el segundo último antes de la muerte,
prometo hartarte de ebrias llamadas telefónicas a horas escandalosas.
Y es qué,
no puedo prometerte sino el fracaso,
prometo hartarte porque así es esto,
este terrible juego de sombras que decidimos jugar,
prometo hartarte porque no podría ser de otra forma,
prometo hartarte con este monótono poema
que se la pasa enlistando tonterías que te agotan,
prometo hartarte,
hacerte enfurecer,
prometo terminar todo con un golpe bajo,
pues así es como este tipo de desvaríos terminan.
Prometo mentirte tanto,
tanto
como para crearte otro mundo,
concebido por y para nosotros,
prometo mentirte en mis poemas
para hacerte sulfurar
y ver como se pinta ese bello reclamo
en el centro de tus ojos negros,
te prometo,
y esto lo digo como un principio fundamental que regirá nuestra vida,
te prometo jamás cumplir con mis promesas.